Rubal de Nottingham

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Hace unos días, el candidato socialista estaba viendo una película con sus fieles José Enrique Serrano y Jaime Lissavetzky. Era un momento tranquilo. Unos refrescos y las consiguientes bolsas de palomitas. Y surgió la gran idea. El intrépido Robin de Locksley aparecía en la pantalla robando a los ricos para repartir el botín entre los pobres. En un momento en que Rubalcaba camina con paso firme hacia la derrota sólo caben ideas disparatadas y demagógicas dijo uno de ellos. A lo que otro contestó que había que convertir a Rubal en un moderno Robin Hood. Serrano le daba vueltas mientras tanto al problema de cómo regresar a la Complutense cuando deje la política, porque no tiene el doctorado. Esto quedó resuelto. El candidato utilizará el dedazo y lo colocará en las listas por Madrid. Entre palomita y palomita pergeñaron el impuesto para convertirlo en la reencarnación de Robin Hood. Al final, se ha quedado sólo en la reencarnación del antipático Sheriff de Nottingham.