Revitalizar la economía

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Más vale tarde que nunca. Por fin el presidente del Gobierno ha tenido la iniciativa de proponer un encuentro al líder de la oposición, Mariano Rajoy, para analizar la situación económica. En principio, los asuntos a tratar mañana serán el préstamo de ayuda a Grecia y la evaluación del sistema bancario español, aunque no se descartan otros temas. Sólo cabe felicitarse por que esta reunión se concrete. A todas luces, los reparos en este último año y medio de Rodríguez Zapatero para mantener una reunión con Mariano Rajoy eran una anomalía difícilmente explicable, más aún si se tiene en cuenta la crisis económica y el aumento del paro, que se ha ido agudizando en los últimos meses. La responsabilidad política exigía, a ambos, pero más a Zapatero por su calidad de presidente del Gobierno, que los encuentros entre ambos fuesen más fluidos, ya que habrían dado más confianza tanto a los españoles como al sistema financiero y a los mercados internacionales. Pero prefirió evitarlo confiando en que en la Comisión Zurbano se llegaría a acuerdos de calado con las fuerzas políticas para reactivar la economía, algo que no sucedió. ¿Por qué ha elegido este momento? Sin duda, la situación de Grecia, sin ser comparable con la española, exigía un encuentro formal. Primero, porque el Gobierno saldrá fortalecido si el PP respalda la decisión de que España dé casi 10.000 millones de euros para salvar a Grecia de la bancarrota. También sería importante que se llegasen a acuerdos en el proceso de reordenación bancario, que parece estancado. Es fácil llegar a la conclusión de que el presidente también habrá tomado nota de su homólogo portugués. El pasado jueves, el Ejecutivo luso, que preside José Socrates, y el principal partido de la oposición, los conservadores que dirige Pedro Passos Coelho, llegaron a un pacto de Estado en el que aparcaban sus diferencias políticas para optar por el diálogo y la cooperación mientras dure la crisis económica. El objetivo último no podía ser otro que dar confianza al país y a los mercados, que podrían estar más sensibles a los ataques de los especuladores.En este sentido, el Gobierno debería retomar el diálogo con el PP y también alcanzar un pacto de Estado en materia económica que aplaque las inquietudes de los españoles, de los mercados y que, sobre todo, sea eficaz para generar empleo, la principal losa que padece en estos momentos nuestro país. Es evidente que ambos partidos deberían ser generosos en este empeño y flexibilizar algunas de las posturas que ahora mismo los separan. Sin embargo, tampoco se puede pedir un altruismo desmesurado a los populares, respaldando al Gobierno en todas sus iniciativas aunque sepan que son erróneas. La grandeza política no pasa por un respaldo sin fisuras. Sería un error que Rajoy ya ha dicho varias veces que no está dispuesto a cometer, por mucho que desde el PSOE se le tache de insolidario. Se demuestra más altura de miras cuando se ofrece un apoyo crítico, y al tiempo constructivo, con el fin de reconducir algunas medidas que no funcionan. Es de desear que, tras la reunión de mañana, Zapatero y Rajoy anuncien un punto de partida y sus recetas conjuntas para salir de la crisis.