Destronados por su lujuria

Muchos políticos han hundido sus brillantes carreras por sus escarceos con prostitutas, «call-girls» y coristas

Ruby robacorazones: - LA TENTACIÓN DE «IL CAVALIERE». Silvio Berlusconi deberá sentarse ante los tribunales por sus encuentros sexuales con la joven marroquí cuando ésta aún era menor.
Ruby robacorazones: - LA TENTACIÓN DE «IL CAVALIERE». Silvio Berlusconi deberá sentarse ante los tribunales por sus encuentros sexuales con la joven marroquí cuando ésta aún era menor.

Aunque algunos sociólogos aseguran que «Il Cavaliere» fascina a los hombres italianos y despierta su admiración, lo cierto es que sus aventuras sexuales ya le han pasado factura. Su nivel de popularidad se ha precipitado en los últimos días y el seis de abril deberá personarse ante los juzgados por el «caso Rubygate», en el que se le acusa de haber mantenido relaciones con una menor, la marroquí Karima El Mahroug, conocida como «Ruby Robacorazones».

Silvio Berlusconi podría ser el último de una larga lista de políticos que han hundido sus carreras profesionales por sus escarceos amorosos y extramaritales. Uno de los más mediáticos fue el de Monica Lewinsky y el entonces presidente de los EE UU, Bill Clinton. La estrambótica prueba del vestido de la becaria, que tenía restos de semen, no sólo fue la confirmación de aquella aventura, también supuso el inicio de un rentable negocio para Lewinsky. Su periplo mediático engrosó en mucho su cuenta bancaria y con parte de aquellos ingresos pudo pagarse un máster en psicología en la London School of Economics.


Tres años de cárcel
El candelero informativo vuelve a actualizar tórridos «affaires» que tienen como protagonistas a políticos: hombres con éxito y poder que hicieron patinar su solvencia moral alegando aquello de que «la carne es débil». Es el caso del diputado escocés Tommy Sheridan, que actualmente cumple una condena de tres años de cárcel por haber cometido perjurio. Sheridan presentó una querella por difamación a la revista «News of the World», suplemento dominical de «The Sun», por unas informaciones en las que se le acusaba de participar en orgías y consumir cocaína. En 2006 ganó el juicio y cobró más de 230.000 euros por daños y perjuicios. Sin embargo, la revista sacó a la luz una grabación con cámara oculta en la que el diputado admitía haber frecuentado clubes de alterne y su mentira le hizo acabar entre rejas.

Pero los deslices de los políticos no son un problema reciente y, para muestra, el caso de John Profumo, uno de los escándalos con más solera. En 1963, el ministro de Defensa vio cómo se desmoronaba su carrera por su relación con la «showgirl» Christine Keeler. Causó indignación entre los británicos cuando, en el contexto de la Guerra Fría, se descubrió que la joven, además de mantener encuentros sexuales con Profumo, tenía una relación con el espía soviético Yevgeny Ivanov.

Pero la picardía de Westminster no terminó en los 60. En los despachos del Parlamento inglés también se desarrolló la carnal aventura de Nigel Griffiths, diputado laborista e íntimo del ex presidente Gordon Brown. El protagonista de esta historia mantuvo un fogoso encuentro sexual con una joven morena, nada más y nada menos que el día en que Inglaterra conmemoraba a los caídos en el campo de batalla. También fue el rotativo «News of the World» el que se encargó de sacar a la luz las fotos que los propios amantes se habían hecho con una cámara digital.

Pero ni siquiera la rígida era Tatcher se libró de un escándalo de faldas. David Mellor, cuya solvencia en el Partido Conservador parecía poner a su alcance el 10 de Downing Street, vio cómo todo se esfumaba por su romance con la actriz Antonia de Sancha, quien sacó tajada a su relación y acabó desvelando a los medios morbosas intimidades sobre Mellor, como la de que gozaba al vestir la camiseta del Chelsea durante sus encuentros sexuales.


Tragedia shakesperiana
Sin embargo, y por paradógico que parezca, la gran tragedia shakesperiana ocurrió al otro lado del Atlántico. En 2007, el senador estadounidense David Vitter se vio obligado a reconocer que mantuvo encuentros sexuales con Deborah Jeane Palfrey, una mujer de 52 años que fue acusada de administrar una red de «call-girls» en Washington. Tras su paso por los tribunales, Palfrey fue condenada a varios años de cárcel, pero antes de ingresar en prisión, la que había sido amante del senador decidió quitarse la vida.

El contrapunto a todas estas desavenencias políticas y conyugales es el caso de Alan Johnson, ex portavoz de Economía en el Gobierno inglés, que dimitió de su cargo debido al romance que su mujer mantenía con un guardaespaldas. El dicho «encima de burro, apaleado» parece hecho a su medida.



Tríos, clubes de alterne y una de espías
- LA DEBILIDAD DEL CABALLERO.
Puede que Margaret Tatcher fuese la Dama de Hierro, pero no todo el Gobierno compartía su rectitud. David Mellor mantuvo un «affaire» con la actriz Antonia de Sancha.


- CÁRCEL Y SUICIDIO.
El senador de EE UU mantuvo encuentros sexuales con Deborah Jean Palfrey, acusada de administrar una red de prostitución. Cuando la condenaron a prisión se suicidó.


- PELIGROSO TRIÁNGULO.
En 1963, John Prfumo tuvo que admitir su relación con Christine Keeler, que a su vez mantenía un romance con el espía soviético Yevgeny Ivanov.


- LA BECARIA DEL DESPACHO OVAL.
Los fogosos encuentros entre Mónica Lewinsky y el ex presidente Bill Clinton pusieron en jaque su matrimonio con Hillary. Él mismo lo reconoció en su autobiografía.


- UN «AFFAIRE» QUE ACABÓ EN EXILIO.
Antes de regresar a su Dinamarca natal, la activista Katrine Trolle reconoció haber hecho un trío con Tommy Sheridan y su cuñado, con los que, además, visitó clubes de alterne.



El detalle
PILLADOS EN EL ARMARIO

El peligro de la doble moral es que cuando se acaba descubriendo la contradicción uno se queda con las vergüenzas al aire. Éste es el caso de los políticos estadounidenses Mark Foley (en la foto de la derecha) y Larry Craig (a la izquierda), obligados a salir del armario a trompicones. El congresista Mark Foley tuvo que renunciar a su escaño después de que se desvelasen varios mensajes subidos de tono que enviaba a jóvenes varones que trabajaban en el Congreso. Por su parte, el conservador Larry Craig fue detenido en 2007 por conducta lasciva. Al parecer, el político se había insinuado a un agente secreto en el baño de un aeropuerto internacional.