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Los retratos ocultos del hijo de Tiepolo

Cuándo: hasta el 4 de marzo. Dónde: Fundación Juan March de Madrid. Castelló, 77.Cuánto: Entrada gratuita 

Son diez retratos que no se habían expuesto con anterioridad. Diez figuras que hunden su origen en el misterio, pero que comparten el denominador común de un año, de una fecha de nacimiento que, en cierta forma, es parte del «deneí» de cualquier pintura. Son ocho mujeres y dos hombres que, más que rostros de unas personas físicas, reales, con nombre, apellidos y con una historia detrás, son la personificación de unos atributos alegóricos, de una simbología. Se gestaron en 1768 y la Fundación Juan March los exhibe ahora en una sala que han preparado para este evento. Un espacio ciertos aires venecianos que contextualiza bien las pinturas y que contribuye a darles parte de su carácter, a recuperar la atmósfera de una época. Su autor es Giovanni Domenico Tiepolo, un pintor que se movió entre los canales de Venecia y los palacios de Madrid, y que era hijo de Giambattista Tiepolo, el más conocido de la familia conocida como «factoría Tiepolo». Los lienzos, que pertenecen a una colección particular y que parece que se adquirieron después de la Guerra Civil –antes los había conservado otro propietario que residía en el Puerto de Santa María, Cádiz–, forman en su totalidad una serie. Comparten entre ellas una unidad formal, de estilo y de tamaño (60 por 50 centímetros), ropas y actitud. Por eso, a la muestra se la ha llamado «Los retratos de fantasía», porque el artista procedió a su ejecución desde los parámetros de lo imaginario y los cánones de ciertos tipos y géneros. La representación de los varones aluden a Oriente a través de sus indumentarias y vestidos. Son dos personajes barbados, adultos, que se vinculan con los sabios antiguos, con los filósofos de antaño, que era un tema pictórico frecuente: el retrato de la sabiduría. Tradición venecianaLas mujeres encarnan la juventud y la belleza. Algunos de sus rasgos permiten identificarlas con su grupo social. Desprenden cierta inocencia en su gesto, y están, a excepción de una de las muchachas, representadas con flores o bodegones donde se encuentran las pistas para poder identificarlas. Tanto los hombres como las mujeres, ejecutados con una alta maestría –en la presentación se ha calificado a esta exposición de «pequeña joya»–, provienen de esa tradición que existía en Venecia y que recrea un mundo de fantasía.