El PP exigirá al Ministerio que evalúe el impacto económico de sus estrategias

Las comunidades autónomas del PP empiezan a estar hartas. Durante los últimos plenos del Consejo Interterritorial, el Ministerio ha lanzado planes de ahorro que no se están cumpliendo, o propuestas que implican más gasto sin que se evalúe nunca su impacto para las arcas públicas

Uno de los talleres sobre masturbación impartidos a jóvenes, financiados por la Junta de Extremadura
Uno de los talleres sobre masturbación impartidos a jóvenes, financiados por la Junta de Extremadura

La decisión de incluir dentro de la cartera de servicios los anticonceptivos, recogida en la llamada «Estrategia Nacional de Salud Sexual y Reproductiva», ha sido la gota que ha colmado el vaso. Según ha podido saber LA RAZÓN, durante la reunión preparatoria del pleno que se celebró el pasado miércoles, autonomías como Madrid y Galicia mostraron su rechazo a Sanidad no sólo por el contenido del polémico documento, sino por la ausencia de cualquier valoración económica de lo que supondrá la aplicación del mismo. El problema se agrava y agudiza además ahora con la crisis en la que se encuentra el país. En total, el sistema acumula en todo lo que va de año un déficit de 11.000 millones de euros que podrían convertirse en 15.000 millones a final de este año, y adeuda a proveedores y laboratorios alrededor de 6.500 millones de euros por sus productos. Fuentes populares han asegurado que los consejeros de este partido le pedirán por ello a la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, que cuantifique los objetivos que se pacten en el máximo órgano de coordinación sanitaria autonómica, y que los acompañe de fondos extra si desea que las comunidades autónomas lleguen a ponerlos en marcha.


En busca de una sexualidad «placentera»
A la hora de diseñar su «estrategia de salud sexual y reproductiva proyectada», el Gobierno parece salir de un charco para meterse en otro. A principios de año, Sanidad causó perplejidad a la hora de impartir recomendaciones a la autonomías para lograr «la vivencia de la sexualidad de un modo placentero». Además, criticaba en el texto que la mujer quedara relegada «en la historia occidental» a «dos figuras opuestas: una ligada a la procreación y otra al erotismo». Poco después, LA RAZÓN seguía tirando del hilo del polémico texto. En esta ocasión, la recomendación giraba en torno al «cibersexo». Para el Ministerio, «además de una forma de ocio», contribuye «a fomentar una fantasía», satisfaciendo «los deseos sexuales» sin «riesgos de embarazo» ni «enfermedades de transmisión sexual». El párrafo que hacía referencia a estas ideas fue eliminado tras su publicación.