Amorós dice que nunca tuvo algo que ver con la contabilidad de la CAM

VALENCIA- «Nunca he tenido nada que ver con la contabilidad de la Caja ni con las titulizaciones. Todo dependía de épocas anteriores». Aunque resulte sorprendente, esta frase corresponde a la que fue directora general de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), María Dolores Amorós, desde 2010 hasta julio del año pasado, cuando la caja fue intervenida.
Las declaraciones de Amorós se produjeron en la Comisión de investigación que se está realizando en Les Corts, donde acudió sola y pasó un mal rato mientras esperaba media hora en la puerta rodeada de fotógrafos, cámaras y redactores. Hay que reconocer que, aunque el argumento que utilizó fue el que viene siendo habitual en esta Comisión -aquello de «yo no sabía nada»- al menos Amorós se esforzó en elaborar unas respuestas.

Según ella, las cuentas presentadas por la CAM a finales de 2010 y tras el primer semestre de 2011 (en las que aducían beneficios), son tan distintas de las expuestas posteriormente por el FROB, porque «los nuevos admnistradores aplicaron las normas contables de una forma mucho más estricta» y no porque los directivos de la Caja falsearan las cuentas.

No solo intentó defenderse con respuestas concienzudamente preparadas, sino que además tuvo la valentía de calificar de «sorpresiva» la intervención del Banco de España en julio del año pasado -a pesar de que la caja había recibido cinco requerimientos previamente advirtiéndole de la complicada situación en la que se encontraba. Con respecto al plan de viabilidad, elaborado por ella misma junto con dos consultoras para trazar el futuro de la Caja, los diputados de la oposición le recordaron que el Banco de España resalta del mismo que había cuestiones «de difícil consecución», a lo que ella respondió que se trataba de un plan «estándar y al uso, como todos los del sector».

Por lo que se refiere a sus condiciones laborales (salario de 550.000 euros anuales y jubilación de 369.000), defendió que nunca se benefició de una mejora de las mismas. Es más, cuando llegó a la dirección de la CAM asumió «una renuncia y una rebaja» de lo establecido hasta ese momento.

Rechazó hacer valoraciones sobre si existen o no responsabilidades políticas en la situación a la que llegó la Caja, aunque sí afirmó que «nunca, nunca» ha recibido presiones políticas.

 

La «moda» de no declarar
Una de las comparecencias más esperadas de la Comisión, la del que fue director de la caja desde 2001 hasta 2010, Roberto López Abad, resultó del todo decepcionante al negarse el compareciente a declarar por sus procesos judiciales ya abiertos. Lo mismo ocurrió con el ex miembro del Consejo de dirección, Diego Gil. Les Corts estudiarán denunciarlos a la Fiscalía.