Arranca la carrera para las presidenciales de 2011

La inesperada muerte de Kirchner abre el camino a múltiples candidatos de dentro y fuera del justicialismo

Cristina Fernández llega a la Casa Rosada para tomar posesión en 2007, junto a Néstor Kirchner
Cristina Fernández llega a la Casa Rosada para tomar posesión en 2007, junto a Néstor Kirchner

Buenos Aires- ¿Y ahora qué? Algunos peronistas se han quedado huérfanos, pero otros se frotan las manos y conspiran para intentar el abordaje de la Casa Rosada. Néstor Kirchner era un hombre con puño de hierro que supo dividir las filas entre las facciones piqueteras, pero también dentro de su propio partido. Los analistas coinciden en que ahora será la presidenta la próxima candidata del justicialismo. Con su popularidad en alza, la muerte de su marido podría incluso beneficiarla políticamente, impregnándola de una especie de aura como una nueva viuda del peronismo.

Sin embargo, algunos aprovechan la inevitable comparación con Isabelita, cuando tomó el poder tras la muerte de Juan Domingo Perón, para subrayar los desastrosos resultados, que culminaron con un golpe de Estado. El oficialismo, no obstante, baraja otras alternativas. Una es la del gobernador bonaerense, Daniel Scioli. A su favor juega la alta popularidad de la que goza, aunque se le consideraba un títere de su mentor, Néstor Kirchner.

Por otro lado, el peronismo disidente, comandado por el ex presidente Eduardo Duhalde y compuesto por gobernadores opositores como Felipe Solá, piensa presentarse como una fuerza unida en las próximas elecciones. Duhalde, otro hombre fuerte del partido, sin embargo, no cuenta con una buena imagen tras un corto mandato salpicado de casos de corrupción.

Puede ser la hora de Mauricio Macri, alcalde de Buenos Aires y el único que escenifica los valores de la derecha. Las encuestas no le sitúan en mal lugar de cara a una posible segunda vuelta, a pesar de que está siendo investigado por una trama de escuchas ilegales.

Por último están los radicales, cuyo candidato para las próximas elecciones está todavía por definir, aunque el mejor situado es el vicepresidente, Julio Cobos. Y tampoco hay que olvidar a Ricardo Alfonsín, el hijo del ex presidente Raúl Alfonsín.


En la izquierda
En este nuevo panorama, hay que tener en cuenta a otros poderosos estamentos, capaces hasta de tumbar gobiernos. El oficialismo cuenta con el apoyo de Hugo Moyano, líder de la CGT, la mayor fuerza sindical del país, pero otras facciones piqueteras «anti K» claman por su trozo del pastel. También el campo está enfrentado a la presidenta desde que intentó meter la mano en la caja de los agricultores. Finalmente no pudo modificar las retenciones.

Tampoco hay que olvidar que la Iglesia se ha enfrentado abiertamente desde los altares al matrimonio presidencial. Los índices de pobreza o los matrimonios de parejas homosexuales son las gotas que han colmado el vaso.

Una vez más Argentina se asoma al abismo, sumida en la incertidumbre y el drama. Habrá que esperar para saber si la tragedia une a los argentinos o los divide.