Un año después de aquel día por Santiago Talaya

La Razón
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Juan Ignacio Zoido, el alcalde más votado que jamás ha tenido Sevilla, conmemora mañana el triunfo cosechado el veintidós de mayo del año pasado, porque, en 2011, hubo un 15 M pero también un 22 M. Y aunque no haya sido exactamente para celebrar la efeméride, ha demostrado fino olfato y sobrada mano izquierda y se ha deshecho en elogios hacia el ex presidente del Gobierno Felipe González, socialista, nombrado por fin Hijo Predilecto de la capital hispalense… por un ayuntamiento del Partido Popular. Generosidad política y a un mismo tiempo toda una jugada maestra con la excusa del veinte aniversario de la Expo92. De paso, la torpe resistencia a dicha designación por parte de Izquierda Unida ha evidenciado tal vez las dificultades que surgirán a futuro en la no tan natural cohabitación de IU y PSOE en el Gobierno de la Junta. Es cierto que Zoido no es Sir Winston Churchill, lo mismo que un alcalde no es ningún primer ministro de ninguna Majestad ni una corporación local ha sido nunca un imperio. Y menos cuando todos los elementos nacionales e internacionales han desatado una tormenta tal que apenas hay dinero y escasas posibilidades de financiación. Sin embargo, en menos de un año, ha logrado desbloquear el convenio con Ikea, ha desenmascarado la doblez de la administración autonómica respecto a la Ciudad de la Justicia, ha reforzado las líneas de Tussam y, sobre todo, ha conseguido mantener la paz laboral en el ayuntamiento casi al mismo tiempo que la Junta decidía abandonar a su suerte a los prejubilados de Mercasevilla de 2007 ante el silencio estrepitoso del compañero Espadas y el camarada Torrijos. Se empeñó en traer a Sevilla la final de la Copa Davis y la ciudad ganó, junto a España, la ensaladera de plata. Y como la oposición no puede echarle en cara ningún imputado – tan solo algunos casos de enchufismo menor– le imputa carecer de un modelo y de una hoja de ruta, olvidando que cada vez que ha planteado una iniciativa –parkings subterráneos, modificaciones del PGOU– la Junta le ha dicho nones. Por eso ahora se ha inventado la Operación Talento, para que, en tiempos de crisis, quien cante su mal espante. Porque la alta política en Canal Sur se llama copla y en Europa se tararea Lili Marlen.