Test de resistencia para la economía española

MADRID- Con el sistema bancario español en cuarentena, a la espera de si será capaz de aguantar las exigencias del Gobierno, de las agencias de calificación, de los mercados y dar salida a tiempo al excedente de ladrillo acumulado, la semana arranca con las dudas generadas por la nueva desviación de cuatro décimas de las cuentas públicas españolas, que finalmente cerraron 2011 con un décifit del 8,9% del PIB.

El Gobierno cauterizó el dato con un anuncio de última hora el pasado viernes. Para entonces los mercados europeos ya habían echado el cierre hasta el lunes después de una semana de vértigo en la Bolsa madrileña, lastrada por una Bankia que recuperó aliento el mismo viernes, y con el peor cierre semanal desde finales de noviembre, con un retroceso del 6,13%. La desconfianza de las agencias en la solidez del sistema financiero español –Moody's rebajó la calificación de dieciséis entidades– y del flamante presidente francés, François Hollande, quien sugirió un rescate de la banca española con fondos europeos no fue suficiente para tumbar al sector, que cerró la última sesión con subidas generalizadas en el parqué y con la sensación de que en el exterior se está subestimando su fortaleza.

En este sentido, el nulo impacto en los mercados de la revisión masiva a la baja para el sistema financiero español demuestra la creciente pérdida de influencia de las tres grandes agencias de rating –Moody's, Standard & Poor's y Fitch– en la eurozona, cuyos pronósticos son valorados con una creciente cautela. De hecho, los directivos de los viente mayores bancos europeos –entre ellos el BBVA y Santander– se reunieron la pasada semana en Fráncfort con la intención de frenar los ataques a la zona euro y avanzar en la creación de una agencia europea de calificación que atempere el monopolio de estas tres agencias estadounidenses, a las que se acusa de barrer para casa al aplicar una rigidez extrema a las economías europeas que no practican al otro lado del Atlántico.

Respaldo alemán
El aval otorgado ayer por la canciller Merkel a las reformas españolas y a la transparencia de su sistema bancario será clave para relajar la prima de riesgo, el diferencial entre el bono español y el alemán a diez años, que cerró la pasada semana en 484 puntos básicos y cuya caída llegaría como agua de mayo ante la subasta de letras a tres y seis meses que deberá realizar el Tesoro Público mañana. Se espera, como en anteriores ocasiones, que la demanda supere con creces la oferta, pero una rebaja sensible sobre la prima de riesgo aliviaría las tensiones sobre España, cuya prima de riesgo llegó a los 500 puntos básicos la pasada semana.

El mercado de deuda deberá reflejar también el impacto de la nueva desviación del déficit público –como consecuencia de los desajustes en las cuentas de las comunidades de Madrid, Valencia, Castilla-León y Andalucía– pese a que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, volvió a reiterar ayer ante Merkel su compromiso firme para atajar el déficit y cumplir con los objetivos previstos para este año (5,3%) y el que viene (3%).

 El Gobierno –por boca del ministro de Economía, Luis de Guindos– considera que estas cuatro décimas no tienen incidencia tras el ajuste de 18.000 millones de euros realizado por las comunidades autónomas, y espera como una visita «rutinaria» la llegada de los funcionarios comunitarios para verificar estos nuevos datos de las cuentas públicas.

Rajoy también tratará de explicar a Hollande, en la reunión que mantendrán el miércoles en el transcurso de la cumbre informal de Bruselas, por qué no es necesaria una inyección de fondos europeos en los bancos españoles, que el presidente francés consideró «deseable». El Gobierno, que anunciará hoy el nombre de las dos firmas independientes que evaluarán la salud de los bancos españoles, considera que la última reforma financiera aprobada por el Ejecutivo disipa todas las dudas de los mercados por la exposición al ladrillo, al elevar considerablemente las provisiones de los activos inmobiliarios considerados sanos. Rajoy considera que otros países deberían seguir el ejemplo de transparencia de España y evaluar con la misma firmeza sus sistemas financieros.

Cumbre del Crecimiento
Pero como las dudas van más allá del sector bancario, el Gobierno espera que la reunión del miércoles para relanzar el crecimiento y el empleo en la Unión Europea sirva para acelerar la recuperación y el consumo. España considera indispensable un compromiso para lograr detener la recesión, que este año rondará el 1,7% del PIB, y que afecta directamente a los bancos, pues con ese panorama el aumento del paro y de la morosidad en los préstamos al consumo y a las Pyme están asegurados.