El papa se muestra «cercano y amable» con los jóvenes con los que ha almorzado hoy

Los doce voluntarios de la JMJ que han comido con el papa Benedicto XVI han coincidido en su emoción por haber compartido mesa con el pontífice, a quien consideran "cercano y amable"y muy preocupado por la fe de los jóvenes y los problemas que su religión les acarrea.

Ha sido un almuerzo de poco más de una hora en la sede de la Nunciatura Apostólica, pero les ha dado tiempo a presentarse, exponer sus inquietudes y las dificultades que encuentran para vivir su fe públicamente y para recibir el apoyo y el ánimo del papa.

"Una experiencia increíble. Ha sido maravilloso. Todavía sigo nerviosa. Ha sido muy bonito. Un recuerdo increíble", ha asegurado impactada la australiana Claire Brown, una profesora de violín y piano de 23 años, a quien la emoción impide recordar el menú o lo que le ha dicho al papa.

"Nadie estaba pendiente de la comida, con los nervios casi ni la he probado", ha apuntado Aurora Almagro, una murciana de 20 años que cree recordar haber comido "una especie de potaje, pescado y helado de vainilla con torrijas".

Almagro ha expresado al papa su agradecimiento por venir a España, una visita que, en su opinión, ha permitido a la Iglesia "moverse mucho y llegar a muchos jóvenes que antes miraban con recelo a los católicos".

Para Sylvie Kambau, que mañana cumple 30 años y ha llegado de la República Democrática del Congo, la comida con Benedicto XVI ha sido el "mejor regalo de cumpleaños"de su vida.

Kambau le ha explicado al papa que hay muchos jóvenes católicos en África que necesitan de su apoyo, por lo que le ha pedido que se celebre una JMJ en ese continente.

"Tiene una sonrisa muy dulce y una mirada muy tierna; mira fijamente y notas que de verdad le interesa lo que le estás diciendo", ha subrayado.

Como cuando el representante de Europa, el francés Olivier Richard, de 25 años, le ha planteado las "complicaciones"de los jóvenes franceses y españoles, dos países en los que "la Iglesia sufre algunos ataques injustificados"y en los que "no es fácil ser católico".

De la misma opinión es el español Gonzalo Cánovas del Castillo, un abogado de 28 años que se mueve en silla de ruedas y que ha expresado su confianza en que la celebración de la JMJ sirva "para reforzar a todos los creyentes y atraer a los que se han alejado de la Iglesia".

Varios jóvenes han entregado a Benedicto XVI regalos como una escultura de ébano africana o un crucifijo de oro español. El papa, por su parte, les ha obsequiado a todos con un rosario y una medalla conmemorativa de la JMJ de Madrid.