Gazpacho desde un punto de vista ambulante con boina

El gazpacho, concebido sobre la base de agua, pan, aceite de oliva, vinagre, ajo y sal, es plato milenario, similar a la «posca» que los legionarios romanos llevaban en sus cantimploras y que probablemente fue lo que el centurión Abenadar acercó en una esponja a los labios de Jesús crucificado.

 
 

Los ingredientes, además de los reseñados, dependen mucho del lugar y las posibilidades y, por ello, es imposible establecer una receta canónica. No obstante, Josep Pla, autor de «El que hem menjat», un punto de vista ambulante con boina, memoria culinaria ensimismada y paladar anclado al país de la infancia, le pidió la fórmula «ortodoxa» al conde de los Andes, máximo gastrónomo español de mediados del pasado siglo y en ella, como se ve, no figura el tomate, que hoy consideramos parte sustancial del plato.

La receta
Ingredientes

¾ l. de agua fría
1 pepino grande
1 cebolla mediana
2 dientes de ajo
3 cucharadas de aceite de oliva virgen
4 cucharadas de vinagre de vino blanco
Zumo de ½ limón
½ rosca de pan duro
Sal al gusto

Preparación
1- En una fuente de ensalada se mezcla el agua, la sal y el vinagre.
2- En otra fuente se mezclan el zumo del limón, el aceite, la cebolla picada en trozos muy pequeños, el pepino pelado, sin los extremos y finamente picado, los ajos machacados en un mortero, y las migas de pan, abundantes, que naden en la mezcla.
3- La primera mezcla se funde con la segunda, se pone a enfriar y después se sirve en cuencos individuales.

Refresco isotónico y depurativo
El gazpacho es una sopa concebida para regiones muy calurosas y secas. El agua hidrata el organismo; la sal ayuda a retener el preciso líquido; el pan aporta energía a partir de sus hidratos de carbono; el aceite de oliva, además de un añadido energético, incluye en su composición potentes antioxidantes o antienvejecimiento, a lo que suma un efecto protector y tónico de la piel; el vinagre induce una sensación de frescor en la percepción del cerebro; el ajo, con una acción antiséptica, fungicida, bactericida y depurativa, actúa como vasodilatador, permitiendo a la sangre circular con mayor fluidez y refrigerar más activamente el cuerpo; la cebolla mejora la capacidad respiratoria y el pepino favorece las defensas del organismo.