«Hispania»: una serie sin trampas ni cartón (piedra)

La RazónLa Razón

Hubo un tiempo en que las producciones históricas españolas hacían daño a la vista. Desde el otro lado de la pantalla se podía oler la naftalina del vestuario de los actores y los decorados –que simulaban ser fortalezas– no aguantaban ni un soplido de los tres cerditos. Por fortuna «Hispania» tiene prestancia y credibilidad visual, cualidades imprescindibles para una producción histórica. Con hechuras cinematográficas de superproducción y con un presupuesto generoso, colmó las expectativas de los espectadores: el enfrentamiento de Viriato y los rebeldes hispanos contra Roma era creíble, más aún si el pretor Galba lo interpreta Lluís Homar, con ese físico tan egregio. «Hispania» promete justamente lo que da: un viaje al siglo II a.C., con más que solventes combates en exteriores y una trama donde emociones como la venganza, la traición o el amor fluyen con naturalidad a pesar de que los diálogos sean más propios de este siglo que de unos romanos.
Pero no nos logramos zafar de la televisión de cartón piedra. Eso es «Felipe y Letizia», una producción de mentirijillas sobre personajes contemporáneos que bien podría ser la mejor miniserie cómica de la temporada. De vergüenza ajena la estrategia de Telecinco: no sé quién fue el genio gris que decidió prescindir de «CSI» para que «Felipe y Letizia» se midiese a «Hispania» pero, cual Amparo Baró en «7 vidas», habría que darle una colleja para que se le active el riego sanguíneo.