Andreu permite el «desembarco» en Kenia de los piratas pero no archiva aún el caso

La peripecia jurídica de los piratas somalíes detenidos en aguas del Cuerno de África por el buque español «Marqués de la Ensenada» está a punto de concluir. La Audiencia Nacional ha dado, por fin, el visto bueno a su entrega a las autoridades keniatas. Tras una orden de prisión rectificada en menos de 24 horas a instancias de la Fiscalía y su oposición expresa a que los arrestados se dejasen en manos de Nairobi, el juez Fernando Andreu se desayunó ayer con dos recursos en contra de su decisión de dejar en libertad a los catorce detenidos: uno del propio Ministerio Público y otro de la Abogacía del Estado, que sin esperar a que el juez aceptase su personación en el caso ya habían recurrido la resolución directamente ante el superior de Andreu, la Sala de lo Penal.

A la vista de semejante embrollo, Andreu se apresuró a hacer acopio de pragmatismo y sugirió al Estado Mayor de la Defensa (Emad) una salida airosa: preguntarle por escrito si la orden de liberar a los piratas impedía su entrega a Kenia. Dicho y hecho. El Emad cursó su oportuno escrito y el magistrado redactaba negro sobre blanco el «nihil obstat» autorizando el «desembarco», que previsiblemente se producirá el próximo viernes en Mombasa.

La decisión del instructor dejaba en papel mojado los recursos de la Fiscalía (que a la vista de los acontecimientos lo retirará en las próximas horas) y del Gobierno (sobre este último, además, pendía la amenaza nada improbable de que se rechazase la personación de la Abogacía del Estado). Y, sobre todo, impedía que el asunto terminara en manos del Pleno de la Sala de lo Penal, el superior jerárquico de Andreu, lo que no hubiese hecho sino dar una vuelta de tuerca más a un guión que hubiese firmado el mismísimo Kafka.

Y es que en los últimos cinco días el futuro de los detenidos ha dado más de una pirueta. A instancias de la Fiscalía, Andreu abrió diligencias el miércoles tras comunicársele por parte de Defensa el arresto de los primeros piratas, contra los que dictó una orden de prisión. Al día siguiente, el Ministerio Público le pedía que la revocase y archivase el caso dado que Exteriores le había alertado de la existencia de un acuerdo de la UE con Kenia que prevé la entrega a Nairobi de los piratas detenidos en aguas de Somalia.

Andreu acordó su libertad «por imperativo legal», pero se negó a archivar el caso –algo que aún no ha hecho a la espera de que Nairobi asuma la competencia– y censuró su entrega a Kenia. Fuentes próximas al juez aseguran que Andreu «en ningún momento ha tenido interés en asumir el caso» y que se ha limitado a dar cobertura jurídica a las detenciones.

LA UE ORDENÓ AL BUQUE NO LIBERAR A LOS DETENIDOSEl mando de la «operación Atalanta» ordenó al «Marqués de la Ensenada» no liberar a los piratas bajo ningún concepto pese a la instrucción del juez, según informaron fuentes militares a este diario. Ayer, el petrolero español siguió con su misión, repostando a una fragata griega y a la de la Armada «Blas de Lezo» en el Golfo de Adén, donde permanecía según los planes fijados, a la espera de que se resolviera el lío judicial. Una vez resuelto, la UE ha tenido que reajustar sus planes para que la marcha del buque a Mombasa no afecte a la operación.