Literatura

Aparece «La frente pensativa» un poemario inédito de Juan Ramón Jiménez que descubre su faceta más «meditativa y reflexiva»

- Pinche aqui para leer los poemas- Vea en el documeto adjunto (arriba, sobre la imagen) los poemas del poeta

Portada del libro de Juan Ramón Jiménez
Portada del libro de Juan Ramón Jiménez

Los rostros que Juan Ramón Jiménez ocultó por prudencia o timidez a lo largo de su vida los están revelando, mucho después de su desaparición, los poemarios inéditos que dejó olvidados entre sus papeles y cajones. «Ellos» mostraba un hombre íntimo, cercano a la familia, y muy alejado del hombre huraño y distante que recordaba su leyenda; "«Libros de amor» reflejaba su lado más sensual y erótico, y, ahora, «La frente pensativa» (Linteo Ediciones), que reúne 113 poemas y que se presentó ayer en la Residencia de Estudiantes, incide en el escritor más «intelectual, metafísico y reflexivo». Un libro que jamás se había editado con anterioridad (sólo algunas composiciones sueltas se habían publicado en revistas y antologías), que modifica la cronología de su evolución poética, como explica José Antonio Expósito, autor de esta edición crítica: «Hay que abandonar la idea de que el cambio de rumbo en su trayectoria literaria sucedió en 1917, con la publicación de "Diario de un poeta recién casado". Este libro prueba que ese proceso comenzó en 1911. Pertenece a esos intentos que el poeta acometió en esa década y que no cuajaron definitivamente en su momento». «La frente pensativa» surge de la coincidencia fortuita de dos influencias directas, pero diferentes y provenientes de dos ámbitos distintos. En 1911 y 1912, época de la redacción de estos poemas, Juan Ramón Jiménez había buscado refugio en la soledad de Moguer para huir de las preocupaciones que distraían su concentración. En esos años coincidió con Luisa Grimm de Muriedas, una mujer «inteligente y culta» de la que estuvo enamorado y con la que compartió una intensa correspondencia. Ella lo introdujo en la poesía inglesa en un momento crucial para el escritor, que comenzaba a alejarse de los parámetros dictados por la literatura francesa. «Para él era algo novedoso. Empezó a leer por sus recomendaciones. De hecho, definió a estos poetas como fuertes, pesados, en contraste con la ligereza de los versos franceses». A estas lecturas se sumó la repercusión de un libro que recibió por correo y con dedicatoria incluida: el primer poemario de Miguel de Unamuno. «Era más meditativo, con menos ornato. El autor de "Niebla", además, odiaba la poesía francesa. Juan Ramón Jiménez ve en Unamuno confirmada esa poesía reflexiva en la que comenzaba a introducirse». Expósito advierte que «es un libro de pensamiento lírico, acendrado. Tiene en sus versos la fuerza de lo delicado, que era una frase que él solía repetir con frecuencia. Es un lirismo intenso, el de un poeta que domina a la perfección el verso y la palabra». Cuando, más tarde, entró en contacto con la obra de los escritores norteamericanos «vio refrendadas las intuiciones poéticas que él estaba siguiendo». Expósito recordó una frase del autor de Moguer (una confesión por carta a su amigo Díez-Canedo, para subrayar la importancia que concedía JRJ a sus libros sin editar: «Lo más fuerte de mi obra está en los inéditos». «Después de la publicación de "Diario de un poeta recién casado", consideró equivocado sacar los libros previos a él. Además, en su época no resultaba tan sencillo publicar como hoy. Durante un tiempo, él mismo costeó los gastos de sus propios libros. Jamás entregó a la imprenta ningún libro de este periodo de Moguer, aunque extrajo algunos poemas para incluirlos en antologías», aclaró Expósito.

Poemas de Juán Ramón Jiménez