Arranca la Rusia de Putin y Medvedev

Conocida la sucesión de Putin y su nuevo cargo como primer ministro, comienza una nueva era en la antigua URSS.

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MADRID- Al recién nombrado «personaje del año» por la prestigiosa revista «Time», ayer le concedieron otro título, no menos polémico. El periódico británico «The Guardian» reveló que Vladimir Putin es el hombre más rico de Rusia y hasta de Europa, con una fortuna valorada en más de 40.000 millones de dólares. Ser el hombre con más dinero del Viejo Continente sería un honor si no fuera porque la cifra es tan elevada por que algunas de las empresas están «escondidas en Liechtestein y Suiza» y por las participaciones en compañías estatales del gas y del petróleo.

El que afirmó y argumentó todos estos datos fue Stanislav Belkovski, un experto en política rusa que cita a fuentes dentro de la Administración Putin. Belkovski declaró que después de ocho años en el poder, Putin ha acumulado en cuentas B más de 40.000 millones de dólares.

Tres empresas energéticas

Belkovski comentó al diario británico que el presidente ruso era el dueño de participaciones en tres empresas rusas de petróleo y gas. «Controla eficazmente el 37% de Surgutneftegaz», la tercera compañía que más petróleo produce, «el 4,5% de Gazprom y por lo menos el 75% de Gunvor, una misteriosa petrolera con base en Suiza, fundada por un amigo del presidente, Gennady Timochenko».

Al preguntarle a Belkovski cuánto vale la fortuna del líder del Kremlin, éste manifestó que «por lo menos 40.000 millones de dólares. El máximo no lo podemos saber. Sospecho que hay muchos más negocios de los que no sé nada sobre ellos». Y añadió: «Podría ser más. Podría ser mucho más».

Evidentemente, el nombre de Putin no aparece en ninguno de los registros de las acciones de estas compañías, se trata de un «nada transparente entramado de ‘holdings' e intereses» en dichas compañías. Aunque se ha creado una gran polémica, ni el propio Putin ni sus portavoces han hecho declaraciones al respecto.

El dinero mueve voluntades en Rusia, un país en el que la sucesión en el Kremlin de esta semana se ha parecido mucho a los cambios de poder durante la URSS. Primero se hizo pública la sucesión de Putin en la Presidencia en Dmitri Medvedev, un candidato sin experiencia política. Sin embargo, el lunes pasado se supo que Medvedev elegía a Putin como su primer ministro.

Cambio de cromos

Putin no sólo no se retira, sino que vuelve, sin irse, después de haber creado un sistema político en el que puede hacer esta maniobra dentro de toda legalidad. Donde sí que tiene experiencia es en las compañías de gas. Medvedev es el presidente de Gazprom, cargo del que dimitirá si es elegido presidente de Rusia. Lo que todavía no ha confirmado es quién será su sucesor. Y como si de una cadena de favores, con sólo dos protagonistas, se tratase, los medios económicos ya están barajando a Putin como el nuevo presidente, esta vez del gigante gasístico estatal. Aunque ni el Kremlin ni Gazprom han confirmado esta noticia, ya suena su nombre en muchos círculos.

Tener dinero es importante, pero más si se trata de Rusia, un país que salió hace relativamente poco del comunismo. Y Putin lo sabe. «Está muy seguro de esto. Un problema que no se puede resolver con 1.000 millones de dólares se resuelve con 10.000, y si tampoco se puede, pues con 20.000, y así sucesivamente», comentó Belkovski.

En esta nueva Rusia y tras los siete años de reformas para tener un régimen diseñado para sí mismo, Putin sienta las bases del futuro de la política rusa. Europa critica los métodos de Putin, pero EE UU parece tener un acuerdo con el antiguo espía para que siga al frente del gigante a cambio de estabilidad.