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Australia niega acuerdo para que Japón limite caza ballenas en la Antártida

El Gobierno australiano anunció hoy que no ha alcanzado ningún acuerdo para que Japón suspenda o limite la caza de ballenas en la Antártida a cambio de poder capturar más cetáceos en sus aguas.
«La posición australiana no ha cambiado, estamos totalmente comprometidos con la suspensión total de la llamada caza de ballenas con fines científicos y estamos totalmente en contra de la caza comercial de ballenas», manifestó el ministro de Medio Ambiente, Peter Garrett.
Durante la reunión de la Comisión Ballenera Internacional celebrada el pasado fin de semana en Hawai (EEUU), el organismo propuso ese arreglo a Japón según reveló el Fondo Internacional para el Bienestar de los Animales (IFAW).
El titular de Exteriores australiano, Stephen Smith, destacó que las conversaciones en ese sentido están en un nivel preliminar y reiteró que la prioridad de Camberra es que Japón suspenda la caza de cetáceos en la Antártida, antes de poner fin de manera total a esa actividad en todo el mundo.
La semana pasada, Australia afirmó que mantendrá la presión diplomática sobre Japón, aunque descartó la posibilidad de iniciar acciones legales.
El primer ministro, Kevin Rudd, respondió así a la organización ecologista 'Sea Shepherd', que se ofreció a abandonar la persecución que lleva a cabo de los balleneros japoneses si Australia y Nueva Zelanda llevaban ante los tribunales a Japón.
Sea Shepherd cree que Australia y Nueva Zelanda deberían aprovechar en los tribunales un informe de IFAW, según el cual el derecho internacional permite a estos dos gobiernos detener la caza de ballenas puesto que el Tratado Antártico obliga a examinar el impacto ambiental de cualquier actividad que se realice en sus aguas.
Los barcos utilizados por Japón, asegura el informe, cumplen con las reglas exigidas para la caza de ballenas en la zona subantártica pero no en aguas de la Antártida, y además realizan operaciones muy peligrosas, como repostar combustible en alta mar.
En 2008, los balleneros nipones sólo lograron capturar 551 cetáceos del cupo de 900 que se habían asignado, gracias a las acciones de los conservacionistas.