Barcelona será sede de la Unión por el Mediterráneo

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ESTRASBURGO- Los ministros de Exteriores de los países miembros de la Unión por el Mediterráneo (UpM) acordaron ayer en Marsella que la sede del secretariado permanente de esta organización estará en Barcelona, en concreto en el Palacio de Pedralbes. La candidatura barcelonesa fue lanzada a primeros de octubre por el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. Tras la renuncia la semana pasada de Túnez, que contaba con el apoyo de Francia, sólo las candidaturas de La Valetta y Barcelona optaron a ser la sede. La capital maltesa no se fue de vacío en la reunión celebrada en el Palacio de Pharo, ya que obtuvo una de las cinco subsecretarias generales, que también fueron a parar a Israel, Palestina, Grecia e Italia. No se descarta la creación de una sexta subsecretaría general, que iría destinada a Turquía. Además, el puesto de secretario general recaerá en uno de los países de la ribera sur. También se ha consensuado la participación de la Liga Árabe en la organización, al igual que lo hace la UE. «La Liga Árabe tendrá derecho a participar en todas las reuniones y a tomar la palabra a todos los niveles», expresó un representante de la diplomacia egipcia. La participación y aceptación de israelíes y palestinos se considera un éxito, después de que los países árabes vetaran a Israel como su representante en la Unión por el Mediterráneo. La Liga Árabe está formada por 22 estados, de los que sólo 10 están representados en el foro multilateral. La Unión por el Mediterráneo, heredera del Proceso de Barcelona, está formada, por los Veintisiete países de la UE más Albania, Bosnia-Herzegovina, Croacia, Montenegro y Mónaco, representando a la ribera norte del Mare Nostrum, mientras que, Marruecos, Mauritania, Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Israel, la Autoridad Palestina, Jordania, Siria, Líbano y Turquía, representan a la sur. La Presidencia es compartida por los jefes de Estado de Francia y Egipto, Nicolas Sarkozy -principal impulsor del nuevo proyecto- y Hosni Mubarak, respectivamente. Otro de los puntos del acuerdo es el del nombre, por el que se confirma el de Unión por el Mediterráneo.