Bertarelli opta por el litigio antes que aceptar al Oracle

La Razón
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Algo especial debe pasar por la mente de las personas cuando se sienten por encima de lo divino y de lo humano, como dueños del mundo. Esa impresión es la que dan los propietarios del campeón de la Copa América, Ernesto Bertarelli, y del BMW-Oracle, el norteamericano Larry Ellison, incapaces de ponerse acuerdo para organizar la próxima edición, porque ninguno de los dos quiere dar su brazo a torcer. El suizo insiste en mandar y sobre todo en no dar la oportunidad al gringo de que sea él quien negocie las condiciones de las regatas. Todo menos asumir tranquilamente que Ellison y Rousel Couts, amo y patrón del Oracle respectivamente, sean el primer desafiante «challenger of record» y por consiguiente con quienes tenga que negociar las características de las pruebas y los barcos.

Es posible que esta postura obedezca exclusivamente a que nadie dude de quién ostenta el mando, aunque da la impresión desde que este asunto comenzó que el objetivo fundamental se centra en facilitar, si no en asegurar, la victoria a los suyos en 2009, 2011 o cuando quiera que se celebre finalmente el evento. De lo contrario, habría aceptado el fallo del juez de la Corte Suprema de Nueva York y comenzar la negociación de la próxima competición. No es así y prefieren apostar por el litigio. Como dos transatlánticos dispuestos a chocar antes que ceder el paso.