Votos a favor del aborto y la eutanasia

La Razón
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Nos gustaría mostrar nuestro más profundo estupor por la información publicada en su periódico bajo el título «Once eurodiputados del PP defienden el aborto y la eutanasia» y precisar su contenido, dado que, en ningún momento, hemos votado a favor del aborto, la eutanasia, los matrimonios homosexuales ni del consumo o la despenalización de las drogas. La información está supuestamente basada en una resolución aprobada por el pleno del Parlamento Europeo el pasado 14 de enero. Y queremos subrayar el «supuestamente» ya que no refleja en absoluto su verdadero contenido.
No hemos votado a favor del aborto. El párrafo 60 de la resolución dice que se «faciliten métodos anticonceptivos con el fin de prevenir todo embarazo no deseado y los abortos ilegales y en situación de riesgo y luchen contra la práctica de la mutilación genital femenina».
Tampoco hemos votado a favor de la eutanasia porque ésta no estaba contemplada en el informe. Los once eurodiputados votamos en contra del párrafo 167 de la resolución, que se votó por separado, y que en base a un Convenio del Consejo de Europa aprobado en 1997 afirma: «Pide a los Estados Miembros que aún no lo hayan hecho que adopten la legislación en materia de voluntad manifestada en vida para garantizar que... serán tomados en consideración los derechos expresados anteriormente con respecto a una intervención médica por un paciente que, en el momento de la intervención, no se encuentre en situación de expresar su voluntad».
La resolución tampoco autoriza los «matrimonios» homosexuales. Su párrafo 75 urge a la Comisión Europea «a presentar propuestas para garantizar que los Estados miembros apliquen el principio de reconocimiento mutuo a las parejas homosexuales, ya estén casadas o en régimen de pareja inscrita civilmente, en particular, cuando ejercen su derecho de libre circulación derivado del Derecho de la UE». Esta redacción, contrariamente a lo que dice su periódico, no menciona el término de matrimonios homosexuales, ni solicita ni apoya ni promueve regulaciones sobre parejas del mismo sexo, puesto que habla de «reconocimiento mutuo» de legislaciones que hayan aprobado ya los países de la UE por los problemas que eso puede plantear al derecho de libre circulación de personas.
Tampoco habla la resolución de favorecer o legalizar el consumo de drogas. Muy al contrario, su párrafo 150 afirma que se pide a los Estados Miembros «que aún no lo hayan hecho que se aseguren de que las personas que abusan de sustancias estupefacientes tengan pleno acceso a los servicios de salud especializados y a tratamientos alternativos y que no sean tratados como delincuentes sólo por el consumo personal de drogas ilícitas».
Consideramos que estos detalles pueden aclarar una información cuyo contenido parece buscar abrir un proceso de intenciones.
Por último, nos gustaría precisar que la resolución carece de valor vinculante o legislativo y no obliga, en ningún caso, a la Comisión Europea a pronunciarse o hacer propuesta alguna sobre todos estos asuntos.

Salvador Garriga, José Manuel García-Margallo, Daniel Varela Suanzes, Agustín Díaz de Mera, Juan Naranjo, Fernando Fernández Martín, Salvador Sanz, Íñigo Méndez de Vigo, Pilar del Castillo y Alejo Vidal-Quadras, eurodiputados del PP

N. de la R.
Pese a ser prolijas, las explicaciones de estos diez eurodiputados del PP no resultan convincentes por los siguientes motivos:
1.- El párrafo que da pie a estimar que la resolución parlamentaria es un apoyo implícito al aborto no es el que reproducen más arriba sino otro, el que habla «del derecho a la salud eugenésica y sexual» de la mujer. Este párrafo, que en sí mismo parece inocuo, debe ponerse en relación con los párrafos 60 y 167 citados más arriba,y que con buen criterio no votaron los eurodiputados. La resolución parlamentaria tiene plena coherencia interna y conviene no analizar sus párrafos por separado.
2.- Más claro es aún al apoyo que se da a los matrimonios homosexuales, pues se insta «al reconocimiento mutuo entre Estados Miembros de la legislación existente». A buen entendedor, pocas palabras bastan.
3.-En cuanto a la despenalización del consumo de drogas, los propios eurodiputados reconocen que se insta a que no se trate como delincuentes a quienes sólo consumen «drogas ilícitas» en el ámbito personal. ¿No es eso una despenalización?
4.-Sorprende que los eurodiputados no aludan a la legalización de la eutanasia activa y el suicidio asistido, cuyos partidarios utilizan una terminología fácilmente reconocible: «muerte digna». Justo la empleada en la resolución del Parlamento Europeo.
5.- Si los señores eurodiputados ven con tanta clarividencia la conveniencia de apoyar la citada resolución, ¿acaso se equivocaron sus siete compañeros de partido, con el jefe de grupo al frente, cuando votaron en contra?
6.- Agradecemos a algunos de los eurodiputados que firman la carta el haber llamado a nuestra Redacción para reconocer su error. Pero habríamos agradecido aún más que ese reconocimiento hubiera sido público.