Literatura

Con Lorca al fondo

Suma Flame nca 2009«La música de los espejos». Antonio Gala, poesía; Esperanza Fernández, cante; Miguel Ángel Cortés, toque. Olivar de Castillejo, Madrid. 10 de junio de 2009

Tras un primer encuentro la noche anterior entre un periodista de actualidad y el cante del jerezano José Mercé, en la segunda noche de este miniciclo de «La música de los espejos» asistimos a una sesión que sí fue coherente con el proyecto original de reunir a un poeta y el flamenco. En realidad se trató más de una yuxtaposición que de una conjunción entre el escritor Antonio Gala, la cantaora Esperanza Fernández y la guitarra de Miguel Ángel Cortés.
Un Antonio Gala solemne e hipocondríaco, aunque con algunas chispas de fina ironía, que ofreció la manida visión lírico-idealista del arte flamenco y de Andalucía, a través de numerosas citas de su libro «Testamento Andaluz», de 1994, y del poema más reciente «Tobías Desangelado». Odas a Sevilla, Córdoba, Cádiz, a la necrópolis tartesia de Huelva y al cantaor Manuel Torre, sirvieron de pretexto a Gala para recalcar la naturaleza existencial y antropológica del flamenco o la esencia eterna de Andalucía, sin que faltara una referencia taurina con anécdota de Manolete. La cantaora sevillana puso las cosas en su sitio para recordar que el flamenco es ante todo y sobre todo una expresión musical nacida en Andalucía. Lo hizo a través de cinco intervenciones por soleá, siguiriyas, fandangos de Huelva, bulerías de la Perla y Jerez: siempre con letras tradicionales de esos cantes. Esperanza Fernández estuvo llena de flamencura, con voz poderosa y afinada. Cortés, joven guitarrista de Granada y acompañante de la trianera en los últimos años, demostró sobradamente la calidad de su toque. Los dos cerraron la noche por sevillanas de Antonio Gala con clara influencia lorqueña.