Dos horas de ruta por la Dehesa El Carrascal de Arganda

La senda por este enclave madrileño vestido de encinas, quejigos y romeros es de dificultad baja.

La madrileña dehesa El Carrascal de Arganda permite disfrutar de la tranquilidad justo al lado del casco urbano
La madrileña dehesa El Carrascal de Arganda permite disfrutar de la tranquilidad justo al lado del casco urbano

Los pueblos de ahora ya no son como los de antes. De hecho, no queda mucha naturaleza por ahí suelta que sea como la de entonces. No obstante, se pueden seguir hallando excepciones y lujos, como encontrarse con un monte que abriga un bosque justo al lado del casco urbano. Debía estar por esta zona una parte de aquello que se llamaba bosque mediterráneo, por donde las ardillas saltando de copa en copa podían recorrer todo el país. Ahora sólo hay restos. El terreno ha sufrido modificaciones; algunas necesarias, otras dantescas. También ha sido parcialmente repoblado para que hoy se pueda disfrutar de un par de horas de paseo por la madrileña Dehesa El Carrascal, en Arganda del Rey.El paraje representa la tranquilidad absoluta dentro de una localidad que está en ebullición en los últimos años entre urbanizaciones, autopistas e incluso el Rock in Río. Camino ya de Morata de Tajuña, en el barrio conocido como los Almendros (porque los hay, y muchos), y justo al lado del Instituto El Carrascal y la Residencia de Ancianos, está la primera masa forestal del enclave. Un paseo por sus alrededores e interiores, siguiendo la pista blanca y algún que otro camino secundario, llevará al caminante dos horas. Duración suficiente para apreciar toda esa flora que resiste al clima, al paso de los años y, sobre todo, a los humanos. La dificultad es baja; y pese a que no hay muchas indicaciones, el riesgo de perderse es nulo, ya que desde cualquier punto uno puede avistar la residencia y situarse de nuevo.Desde estas páginas se advierte al viajero que no espere encontrarse allí especies nunca vistas, árboles sorprendentes o matorrales estrambóticos. Esta dehesa es un bosque de los de toda la vida. De esos que ya no abundan. De los que tienen encinas, quejigos, coscojas, romeros y jazmines. Los olores, por lo tanto, toman un papel fundamental en la escala de valores. Y los sonidos, también con los graznidos de las urracas en lo alto de los pinos.

En transporte públicoLa Dehesa El Carrascal de Arganda forma parte del programa de rutas de la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio de la Comunidad de Madrid; y pertenece al Parque Regional de los Cursos Bajos de los ríos Jarama y Manzanares. También ha sido recientemente incluido en el Parque Regional del Sureste. El acceso en transporte público al lugar es muy sencillo y práctico, ya que el Metro llega hasta esta localidad en las paradas La Poveda y Arganda del Rey de la línea 9. Desde ambas estaciones, el autobús B3 completa el recorrido hasta la Residencia de Ancianos, en el barrio de los Almendros, punto inicial y final de la jornada del paseante.En tal punto, defendiéndose de todo y todos, está el monte que abriga este bosque. Muy recomendable para corretear con un perro, por ejemplo. Es muy sano. Orográficamente muy atractivo, y tiene la intención de resistir unas cuantas décadas más, justo donde termina Arganda.