El aislamiento de Saura

La Razón
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Zapatero se ha acordado por fin de la Región de Murcia al ponerla como ejemplo de la grave derrota electoral socialista el 7-J. Queda claro que todo lo que pueda pensar Zapatero de la Región son cosas malas. «Siempre negativa, nunca positiva», que decía Van Gaal, aquel entrenador de Barça que salió por piernas. Zapatero se acuerda de Murcia y le viene a la cabeza lo de la grúa en su mitin central en la Región, aunque afortunadamente no tuvieramos que lamentar daños personales, porque la desgracia para él estaba por llegar. Todo un presagio. Llegó al mitin y habló en clave «doberman», no como un presidente de todos y para todos, y se olvidó del agua, las infraestructuras, la agricultura y el desempleo. Su único enemigo a batir era el PP, la carrancona derecha, a la que se debía aislar con un cordón sanitario. El discurso de siempre. Más de lo mismo y nada de lo que realmente preocupa a los murcianos y a los españoles. Esa siembra ha producido el mayor descalabro electoral socialista jamás conocido en la Región, hasta el extremo de que varios de los siete ayuntamientos que tienen en su poder han votado masivamente al PP y que en más de veinticinco ayuntamientos los populares superaron a los socialistas por encima del sesenta por ciento de los votos. Llama la atención el caso de San Javier donde el PP obtuvo el 65 por ciento de los votos frente al 26 por ciento de los socialistas. O el de San Pedro del Pinatar, donde los populares lograban un 66 frente al 26 del PSRM. Dicho de otro modo: cuarenta puntos de diferencia. Hablamos de indicadores electorales del Mar Menor, porque en el resto de la Región hubo comportamientos similares donde los ayuntamientos gobernados por el PSRM-PSOE se veían desbordados por el ciclón popular. El principal responsable de la crisis en el PSOE se llama José Luis Rodríguez Zapatero, pero no es el único a quien atribuírle la debacle del 7-J. Entiendo el duro silencio en el que se ha instalado Pedro Saura y el sabor amargo de sus contradicciones. Se puso al frente de la pancarta contra el Estatuto de Castilla-La Mancha, anunció la recogida de medio millón de firmas contra la caducidad del Tajo-Segura (de las que nunca más se supo), se nos hizo trasvasista de la noche a la mañana con la boca pequeña y a punto estuvo de pedir el trasvase del Ebro si no hubieran llegado las europeas. Todo ese trabajo por la borda. Llegó Zapatero y mandó a parar. Ahora sus esfuerzos no han servido para nada. Bueno sí, al menos Zapatero se ha dado cuenta de que debe cortar cabezas en Murcia, por el mal ejemplo electoral. Entiendo el silencio de Saura. A uno también le pasaría lo mismo si no ha hecho los deberes que debía hacer. A Saura sólo le queda mantenerse digno y levantar la cabeza antes de que se la corten. En su aislamiento tiene que plantar cara a los perdedores de Madrid que le han convertido en poco más que un simple y sencillo apéndice.