Europa

El cobre en la cultura del reciclaje desde el principio de los tiempos

El grupo catalán La Farga Lacambra recicla este metal a partir de un proceso con el que se eliminan las impurezas de la matera prima y no apartir del tradicional afino hidrometalúrgico, con mayor impacto ambiental.

El cobre, en la cultura del reciclaje desde el principio de los tiempos
El cobre, en la cultura del reciclaje desde el principio de los tiempos

Aunque parezca que los grandes inventos son muy recientes, no siempre es así. El reciclaje, por ejemplo, es tan antiguo casi como la humanidad. Aunque su puesta en valor sea reciente por causa de la cultura social del «usar y tirar». Pongamos por ejemplo el cobre. El ser humano lo lleva reciclando desde tiempos inmemoriales, por eso no es de extrañar que esta opción sea no sólo la más natural, sino que, en el caso de una empresa, de esa decisión pueda depender su continuidad.Es el caso de La Farga Lacambra, grupo empresarial catalán líder en el sur de Europa en producción y comercialización de productos semielaborados de cobre a partir de materiales de reciclaje. La decisión corporativa, tomada hace más de 20 años, de que su materia prima fuera chatarra de cobre significó no echar el cierre. Pero también el inicio de un camino que les ha llevado a ser pioneros en el mundo al desarrollar una tecnología propia con la que funcionan ellos mismos, que han vendido a otras 20 plantas en el mundo y que les reporta importantes beneficios.Oriol Guixá, consejero delegado del Grupo La Farga, explica que: «Nuestra tecnología de refino metalúrgico reduce la cantidad de procesos a los que hay que someter al producto, lo que redunda en reducción de costes, de consumos de recursos como mineral primario procedente de extracción, energía y agua, de generación de residuos y cierre del círculo producción, uso, reciclaje, producción». Su tecnología FRHC (Fire Ref Refining High Conductivity) se basa en el Cosmelt Process, un sistema de recuperación de materiales a partir de afino térmico o pirometalúrgico (proceso mediante el que se eliminan todas las impurezas del cobre), y no a partir del tradicional afino hidrometalúrgico, con mayor impacto ambiental. Con la diferencia añadida de que el resultado es, en vez de cátodos o planchas que hay que procesar nuevamente, un producto final listo para utilizar: tubos para instalaciones sanitarias, aire acondicionado y gas; hilo de cobre para soldaduras, cuerdas rígidas o flexibles para fabricantes de cables eléctricos. Que la chatarra de cobre sea su materia prima no es nuevo para esta empresa. Empezaron fabricando campañas y cañones, «probablemente más de un átomo de cobre haya pasado más de una vez por esta fábrica», bromea Guixá, «porque las características del cobre permiten reciclarlo una y otra vez sin que se alteren sus propiedades», y continúan abasteciendo a los sectores tecnológicos más avanzados. Pero sí lo es que fuera su principal materia prima, una decisión tomada por motivos económicos, que supuso una inversión de 700 millones de las antiguas pesetas, y que con el tiempo ha mostrado sus ventajas económicas y ambientales. Con la capacidad de absorber toda la chatarra de cobre que se produce, «incluso al sector del cobre reciclado nos falta materia prima, tenemos que salir a comprar» reduciendo así la necesidad de explotación de las minas, y posibilitar un conocimiento profundo de las características de su producto «un material alternativo para otros, cuya producción implica un consumo energético que la sociedad no se puede permitir», explica Guixá.