País Vasco

El fin de la galaxia nacionalista

Un escaño de Álava se queda en el aire, entre el PSE y EA, a la espera del voto procedente del exterior.

El fin de la galaxia nacionalista
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Madrid- Juan José Ibarretxe se esforzó en movilizar a todo el nacionalismo, el moderado y el radical, para evitar el primer Gobierno constitucionalista de la historia. Entre bromas galácticas de míster Spock, el barniz Obama de sus carteles y el hacer temer a los votantes que venía «el lobo» de Madrid a controlar los designios de su entelequia vasca, el PNV obtuvo un buen resultado, teniendo en cuenta que esta vez se presentaba sin Eusko Alkartasuna. Pero los 30 escaños de ayer no son lo suficientemente buenos. El «lobo», la galaxia «españolista», aterrizaba con fuerza a las puertas de su nave nodriza.Pese a que en la sede del PNV celebraban la «rotundidad» del triunfo de Ibarretxe, la verdadera felicidad se vivía en el lado constitucionalista. Las cuentas daban 38 diputados a los no nacionalistas y 37 a los secesionistas. Apurado pero suficiente. La alegría suprema, en el cuartel de los socialistas. En manos de su candidato, Patxi López, está acabar con la galaxia nacionalista. Y lo puede hacer apoyado en los 13 diputados del PP encabezado por Antonio Basagoiti, que pese a perder dos escaños respecto a 2005 mantiene la suficiente fuerza para ayudar a desalojar a Ibarretxe. Pero para ese objetivo será necesario también el apoyo de UPyD, que en su estreno autonómico en el País Vasco logra un diputado y la llave de la victoria constitucionalista. En el lado opuesto, las caídas de EA, que se queda con dos diputados, y la de IU, con uno, dejaban en nada el ascenso de Aralar, que sumaba tres diputados más que en 2005.La coalición PNV-EA de 2005 les otorgaba 29 diputados, siete de ellos de la segunda formación. Ayer, el PNV en solitario obtenía 30. Pero su pareja de baile se quedaba con dos, y eso a expensas de que el que en el último minuto arrebataba al PSE en Álava no vuelva a manos de Patxi López. Pero para eso habrá que esperar al voto procedente del exterior, de los exiliados, que podrían dibujar un resultado final de 39 escaños constitucionalistas y 36 nacionalistas.Y en medio de este panorama, una debilitada izquierda abertzale, que suele recurrir al voto nulo cuando es ilegalizada para reclamar su espacio. Pero en esta ocasión, los votantes no han seguido las directrices de ETA. Si en las elecciones de 2005 el partido afín, el PCTV, lograba 150.644 votos, los sufragios nulos registrados ayer superaron a duras penas los 100.000, una «caída electoral» de 50.000 apoyos. Es decir, la izquierda radical habría perdido un tercio de sus votantes en beneficio probablemente de Aralar, que rechaza la violencia y que ayer subió tres escaños. En 2005, los resultados auparon al PNV al poder pese a quedarse a nueve diputados de la mayoría absoluta, con 29. El PSOE sumaba 18 diputados, mientras que el PP obtenía 15 representantes.