El Gobierno rechaza cerrar la puerta a la negociación con ETA

La Razón
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Desde que ETA rompió el alto el fuego, el Gobierno ha insistido en el discurso de que el proceso para un final dialogado era ya imposible. Aunque se ha eludido en todo momento fijar la derrota de ETA como único objetivo de la actual política antiterrorista, el propio presidente y el ministro del Interior se han esforzado en convencer a la opinión pública de que el camino de la negociación era una vía agotada y dinamitada por la propia banda. El Gobierno no ha dudado en sostener su compromiso con las operaciones contra los distintos aparatos de ETA y contra el terrorismo callejero. Pero la actividad policial contra los etarras es la respuesta exigible de un Estado de Derecho. El PP ofreció ayer al Gobierno una oportunidad para demostrar esa voluntad de arrebatar a ETA cualquier esperanza y de recuperar la unidad de los demócratas con una moción para derogar la autorización que el Congreso concedió en 2005 al Ejecutivo para entablar un proceso de diálogo. El PSOE prefirió no aceptarla, con lo que dejó la puerta abierta a la negociación y alimentó las expectativas de la banda. Para el Gobierno será ya casi imposible convencer a los españoles de que no piensa repetir los viejos errores, que provocaron más dolor y frustración, cuando fue incapaz de votar con el PP por la derrota incondicional de ETA.