El índice de confianza del consumidor volvió a caer el mes de noviembre

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Madrid- La confianza de los consumidores sigue manteniendo la racha de descensos que acumula desde el pasado mes de abril, pero de forma «leve». Una sola décima es el recorte que ha sufrido el Indicador de Confianza del Consumidor respecto al mes anterior, hasta situarse en los 71,6 puntos o, como ha descrito el director general del Instituto de Crédito Oficial (ICO), Ramón Iribarren, en un «empate técnico» entre ambos indicadores.

Esta cifra pone de manifiesto un «claro frenazo» y un posible cambio de tendencia en la curva descendente que se venía dibujando desde abril. Sin embargo, pese a estas miras futuras de recuperación, el indicador sigue estando en mínimos históricos y supone un descenso de 14,3 puntos en el cómputo anual.

Esta moderada caída se debe, en gran medida, a la mejora del componente de las expectativas, que ha subido 2,5 puntos y no ha podido contrarrestar el recorte negativo de los 2,7 puntos del indicador de la situación actual.

En relación al índice que muestra el avance de la confianza en materia de la situación económica que atraviesa el país, el resultado sorprende positivamente, ya que ante las turbulencias financieras generadas en Estados Unidos con la crisis «subprime», se observa un ligero descenso que «podría estar anticipando el hecho de que los consumidores empiezan a dar por superados los efectos de las recientes turbulencias económicas», lo que viene a manifestar una corrección a la situación de meses atrás. Pese a este tímido cambio de parecer de los encuestados, Iribarren cree que «la respuesta definitiva a la pregunta sobre un cambio de ciclo se confirmará con los resultados de los próximos meses».

Claro deterioro desde agosto

El hogar, el ámbito que mejor conocen los consumidores, registra los peores datos con un retroceso de 5,1 puntos que sigue deteriorando la situación desde que empezara el pasado agosto. El director adjunto del ICO relaciona este descenso en la percepción de la situación doméstica con aspectos como «las consecuencias de los desajustes económicos de los últimos meses y por el incremento de los precios de los alimentos básicos». La visión pesimista no es más halagüeña con los datos del empleo, que caen casi 3 puntos.

La cara positiva del análisis viene de la mano del indicador parcial de expectativas que invirtió la tendencia marcada en el último trimestre y se incrementó 2,5 puntos gracias a la mejora que experimentaron las perspectivas sobre la economía española y el empleo.

Sin embargo, en este grupo, las percepciones de la economía familiar quedan por primera vez por debajo de los cien puntos. En suma, la tendencia bajista que presentaba el ICO desde verano asume un punto de inflexión que prevé una mejoría en las expectativas del consumo y el ahorro duradero.