El Papa pide a Roma que «siga siendo faro de civilización moral» moral y de desarrollo sostenible

El tráfico siempre complicado del centro de la Ciudad Eterna se colapsó ayer con la visita del Papa al Palacio Senatorio, en la colina del Campidoglio, sede del Ayuntamiento de Roma. Benedicto XVI expresó ante su alcalde, el conservador Gianni Alemanno, su deseo de que Roma «siga siendo faro de libertad, de civilización moral y de desarrollo sostenible, en el respeto de la dignidad de cada ser humano y de su fe religiosa». Además, pidió a las autoridades que ayuden a las familias pobres «que no pueden pagar la vivienda» y denunció «toda discriminación injusta» contra los inmigrantes. Además ofreció la ayuda de las entidades de la Iglesia contra la crisis.También aludió a los casos recientes de agresiones a mujeres en Italia. «Los episodios de violencia demuestran un malestar profundo. Son la señal de una pobreza espiritual que aflige el corazón del hombre. La eliminación de Dios y de su ley, como condición de la realización de la felicidad del hombre, no ha alcanzado su objetivo, al contrario, priva al hombre de las certezas espirituales y de las esperanzas necesarias para afrontar las dificultades y desafíos diarios», aseguró el Pontífice.Su discurso en el aula Julio César del Ayuntamiento contó con la presencia del alcalde y los concejales. Después se dirigió a los fieles congregados en la plaza del Capitolio, la joya urbanística ideada por Miguel Ángel, ante los que reiteró su preocupación por la situación «de no pocas familias y de no pocos jóvenes y adultos» que viven en situaciones precarias «e incluso dramáticas» y llamó a la solidaridad y el compromiso de todos los romanos.La visita a la ciudad se realizó bajo el eslogan «Roma, ciudad de la vida; Roma, ciudad de la solidaridad». El alcalde Alemanno subrayaba así el compromiso de su corporación municipal contra el aborto y la eutanasia. Para honrar al Papa y recordar su visita, el Ayuntamiento ha decidido llamar «Benedicto XVI» al centro de formación para jóvenes conflictivos que se construirá a las afueras de la ciudad y que será gestionado por asociaciones católicas de atención a menores.