En el centro de la política por un día

La Razón
La RazónLa Razón

Manchester- Fred Harris, de 71 años, es uno de los votantes independientes sobre los que candidatos como los demócratas Barack Obama o Hillary Clinton y los republicanos John McCain o Mitt Romney intentan llamar la atención en New Hampshire. Este hombre, ya retirado, reconoce que va a votar por Obama «debido a su juventud, ya que no está corrupto por Washington». «Es muy joven, pero es muy inteligente. Él ha sido un buen senador y el cambio es bueno», explica Fred mientras conduce su furgoneta del Hilton Garden Inn, con la que transporta a los clientes de dicho hotel.

Fred, que tiene seis hijos, 12 nietos y 6 bisnietos, reconoce que «me gusta trabajar en el turno de noche porque las propinas son mejores. La gente, como bebe, está más contenta y saco más dólares que por el día», explica. Este hombre de piel casi transparente y ojos azules admite que «no creo que sea un problema que Obama sea afroamericano (como se dice en Estados Unidos para identificar a los negros). Hace diez años, quizá, pero ahora no lo creo».

Fred ha escogido a Obama, aunque hasta hace una semana pensaba votar por Hillary Clinton. Lo que tenía claro es que no iba a votar jamás por los republicanos. «Ellos han beneficiado a la gente adinerada», explica Fred, que empezó a trabajar en su nuevo puesto de conductor hace sólo un año. «He estado 47 años en el negocio de la construcción. Ahora uno de mis hijos tiene mi negocio. Y soy yo el que trabajo para él. Me puse a conducir porque después de retirarme me aburría y estoy contento de hacerlo», explica sin perder de vista los semáforos. Entoces, le llaman desde el hotel. «Fred», se escucha al otro lado. «¿Puedes estar en el hotel a las 9:15? Hay una señora que tiene una reunión». «Pues no lo sé, depende del tráfico», contesta mientras espera a que el semáforo se ponga en verde en Manchester.

Avalancha mediática

A pesar de los temores de Fred, esta ciudad es tranquila comparada con otras grandes urbes de Estados Unidos como puede ocurrir con Nueva York, la «gran manzana» que nunca duerme. Eso sí, estos días Manchester ha cambiado. Hasta aquí llegan periodistas de todas partes, voluntarios para colaborar en las campañas, políticos y analistas. El restaurante «Merrimack» de la Calle Elm es una de las paradas obligadas. En una de las mesas descansa Barbara Young, que sonríe mientras explica que lleva dos semanas en New Hamsphire. «He venido para colaborar en la campaña de Hillary». El restaurante, que está muy animado, lleva abierto desde 1980, aunque una de las camareras reconoce que «sí, ahora está lleno. Pero, ven la semana que viene. Ya verás cómo va a estar esto».