África

«En el desierto tienes que espabilar»

-¿Qué es lo más extraño que le ha sucedido al ganador del Dakar en el desierto?
-No sé, desde perderte y no saber dónde estás, a pasarte allí doce horas al día. Al final se crea una relación especial con los desiertos y te das cuenta de que no son todos iguales, que cada uno tiene su particularidad.
-Para anécdota, la del chico argentino que le dio un litro de aceite para poder seguir en carrera no estuvo mal...
-El chico apareció de repente con la botella de lubricante para el motor, que era justo lo que necesitaba, y le estoy súperagradecido. Lo conocí después de la etapa y vuelvo a darle las gracias. Cosas así son las que hacen distinta de esta carrera, que no es un circuito en el que vas dando vueltas hasta que uno llega y ya está. El Dakar tiene un componente de aventura, de tener que espabilar, de buscarte la vida, que le da encanto. -El desierto le ha dado unas cuantas «cornadas» antes de concederle la gloria.
-Es un tipo de prueba en la que necesitas mucha experiencia y sólo la puedes adquirir a base de hacer kilómetros y, en ocasiones, de caerte. Es un escalón que hay que pasar para llegar arriba.
-La caída de 2007, que le hizo perder el rally a dos días del final, ¿es el peor momento de su trayectoria deportiva?
-Como lesión no fue grave, sólo una fisura y ya está, pero la consecuencia sí fue dura, porque tenía la carrera prácticamente ganada. Además, a causa de la cancelación de 2008 he tenido que esperar dos años para sacarme la espina, y por eso creo que este segundo triunfo lo voy a saborear mucho más.
-¿Ha llegado a sentir miedo en algún momento?
-¡Uff! Hemos tenido etapas interminables en Mauritania de más de 1.000 kilómetros, que se hacían realmente duras, pero no he llegado a sentir miedo, porque si así fuera me iría para casa. Lo que he aprendido es que al desierto hay que tenerle mucho respeto. Un problema que aquí es insignificante allí puede tener unas consecuencias impensables.
-¿Qué pensó cuando vio a Carlos Sainz en el fondo del barranco?
-Pocos días antes habíamos hablado en Chile de lo injusta que es esta carrera y le tocó vivir la parte oscura. Se unieron una serie de circunstancias que, por desgracia, afectaron a Carlos. -¿El Dakar es la «Champions» de los rallys de aventura?
-Sí, se trata de la carrera más dura, la más antigua¿ Yo diría que son los Juegos Olímpicos de nuestro deporte
. -¿Tras dos semanas a solas con su moto, hay tiempo para intimar?
-Algunos pilotos le hablan, pero yo no he llegado todavía a ese extremo. Intento respetarla y cuidarla, para que se rompan las menos cosas posibles.
-¿El Rally Dakar fuera de África es otra cosa?
-Sí, Suramérica ha cumplido con creces, pero hay una parte de mí que es romanticismo y que ha echado de menos el África Negra, de la que soy un enamorado.