Cataluña

«En la joyería recibí un golpe en la cabeza y no recuerdo nada»

El juicio con jurado popular por el triple asesinato en una joyería de Castelldefels empezó ayer en la Audiencia.

«En la joyería recibí un golpe en la cabeza y no recuerdo nada»
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Los nueve miembros del tribunal popular empezaron ayer a juzgar en la Audiencia de Barcelona a los dos acusados del triple crimen de la joyería de Castelldefels (Barcelona). Fernando S.M. y su sobrino Juan Antonio S.H., para quienes la fiscalía pide penas de 78 y 66 años de prisión repectivamente, negaron haber asesinado a los propietarios de la joyería Royo y a su hijo con el fin de cometer un robo.
En su declaración Fernando S.M., de 47 años y vecino del barrio de la Mina de Sant Adrià del Bessòs, explicó que la mañana del 29 de noviembre del 2005 fue a la joyería Royo a revisar el aire acondicionado que había instalado cinco meses antes. Según su declaración, el acusado pasó a buscar a su sobrino por su casa «para que le hiciera compañía» y ambos llegaron en coche a Castelldefels, donde estacionaron, cerca de la joyería, y se separaron.
«Me desperté en comisaría»
«Cuando estaba revisando la instalación, recibí un fuerte golpe en la cabeza, junto a la cara, y no recuerdo nada más, hasta que me desperté en comisaría y me dijeron que estaba acusado de un triple asesinato», aseguró Fernando S.M. ante el juez .
Por su parte, el sobrino explicó que no entró en el establecimiento y que se quedó esperando en una plaza cercana, hasta que oyó gritos y vio que su tío venía corriendo ensangrentado. «Mi tío estaba en estado de shock, como ido», recordó Juan Antonio S.H.
Tras su encuentro, su tío le dio una pistola y un cuchillo para que se la guardara. «Me dijo: toma esto, ¡corre, corre!», relató. Según su versión, ambos corrieron hasta que entraron en una casa y se escondieron en el cuarto de la piscina, donde su tío le dijo que se desprendiera de la pistola. Una vez allí, la Policía les detuvo.
Según la fiscalía, Fernando S.M., vestido con ropa de una empresa de instalación de aire acondicionado, y su sobrino entraron en la joyería, supuestamente armados con un machete y con un revólver simulado. Tras intentar atracar el establecimiento y, ante la resistencia de los joyeros y su hijo, éstos fueron apuñalados hasta la muerte. La Fiscalía pide 100.000 euros de indemnización para los familiares.