Eva Mendes: «Todo el mundo se fija en mi erotismo»

Lleva la foto de su perro, un gran danés marrón, en su «blackberry» y la enseña con orgullo. Se llama Hugo y para Eva Mendes es «monísimo». La actriz de «Cleaner» hace gala de una naturalidad que desarma cuando se la tiene enfrente. Luce para esta entrevista un traje verde y lleva el pelo recogido en una coleta. Pregunta si puede fumarse un cigarrillo, un Gitanes que saca del bolso, mientras se quita los zapatos y se sienta relajada en el sofá.

 

-Las películas que interpreta suelen contener una importante carga sexual, aunque este papel en «Cleaner» resulta una excepción.

 

-Claro que hago gala de mi sexualidad, otras actrices proyectan sus temores ante ella en los personajes que interpretan, pero no es mi caso. Mucha gente en la industria me ha preguntado por qué elijo personajes con tanta carga erótica y yo creo que no es para tanto, pero sé que llama poderosamente la atención. En «Cleaner», donde interpreto a una mujer adinerada que vive en los suburbios, mi papel no es el de una mujer latina y, sin embargo, el filme casi pasó de- sapercibido en EE UU. No me considero actriz de un único registro, pero resulta una realidad que los papeles con mayor carga sexual son los que llaman la atención.

 

-¿Cómo es Ann Norcut, su personaje?

 

-Se trata de una mujer buena que cometió un error que costó la vida a su marido, una pesada carga que llevar a cuestas. Tom (Samuel L. Jackson), Eddie (Ed Harris) y la propia Ann necesitan tanto los unos de los otros que están dispuestos a matar por ellos.

 

-Su carrera y su vida han cambiado en los últimos tiempos.

 

-Así es. Ahora disfruto bastante más con lo que hago. Antes solía complicarme la vida y, ahora, en lugar de hacer tantos planes como antes, simplemente me dedico a vivir el momento, disfruto cada instante, no sólo en mi trabajo, sino también en mi vida personal: ahora me divierto más. Y creo que se nota en mis interpretaciones.

 

-¿Cómo ha conseguido dejar a un lado la presión que conlleva ser una actriz reconocida?

 

-Ahora no tengo nada que demostrar y me siento cómoda dentro de mi piel. Hago exactamente lo mismo que antes, aunque he aprendido a disfrutar con ello.

 

-Sabe que tiene un público fiel que desea ver a una actriz más carnal.

 

-Lo sé, es verdad, y resultaría lo más sencillo, el camino más fácil. Espero que llegue un momento en que el público también sepa disfrutar con mis otras películas y que no vayan a verme porque me desnude en la pantalla. Como intérprete, deseo demostrar que poseo un registro muy variado. A veces hablo de cosas que no salen publicadas, quizá porque no venden, lo sé, como que mi arquitecto preferido es Gaudí. Todo el mundo parece concentrar su atención en mi erotismo.

 

-Cuando cumpla 50 años no podrá interpretar ese tipo de jóvenes, así que probablemente sea mejor aprovechar el momento.

 

-Exacto, por eso adoro la sensibilidad europea, que me parece bastante mejor. En Europa nadie me cuestiona por hacer desnudos. La lista de grandes actrices que se han quitado la ropa en el cine es larga. Ahí están Kate Winslet, Julianne Moore y Penélope Cruz, por citar solamente a tres. Hay momentos y momentos. ¿Me explico? Eva Mendes no es sólo su cuerpo.

 

-No sé si se le ha pasado por la cabeza, como a Joaquin Phoenix, abandonar la profesión.

 

-Es buen amigo mío, le considero casi como si fuera un hermano. Le conozco bien y no me parece que lo dijera en serio, sino más bien para divertirse.

 

-¿Cómo se define usted?

 

-Me considero una mujer de ciudad. No creo que fuera capaz de ordeñar una vaca o de cultivar mis hortalizas en una granja. Definitivamente, soy una neoyorquina de pies a cabeza, lo llevo en la sangre, me gusta disfrutar de urbes como Los Ángeles, Nueva York y Madrid. Adoro el lujo de la vida urbana.

 

-Además de actriz y productora, tiene una compañía de diseño.

 

-Así es. Una empresa se puso en contacto conmigo y con mi novio, socio en el negocio, George Augusto, aunque en realidad su nombre de pila es Jorge Augusto porque es de origen peruano pero nacido en Estados Unidos. Los dos estamos enamorados del diseño de los 50, somos una pareja que funciona en el trabajo. Cuando esta compañía nos ofreció la oportunidad de crear una línea de ropa nos pareció una gran idea. De ahí surgió Vida.

 

-¿Y hablan entre ustedes en español?

 

-Él es americano, pero sus padres nacieron en Perú. Habla bien español, no como yo, que apenas me defiendo. Cuando estuve en Madrid sentí vergüenza porque no dominaba el idioma y me desenvolví en «spanglish» como pude, resultó bastante embarazoso. Mi mami y mi papi me hablan en español y yo les contesto en inglés.

 

-Con su madre mantiene una relación diaria vía e-mail, ¿verdad?

 

-Cada día me envía un correo con el nombre de «Mami's Review» y me da su opinión sobre mi ropa, mi cabello, el estreno al que he asistido. ..Y confieso que me vuelve loca recibirlo porque, a pesar de ser mi madre, está fuera del negocio y es capaz de verlo todo con otros ojos, no tiene que quedar bien conmigo, no me critica por criticarme, simplemente me da su opinión. Ella me mantiene al día, me envía fotos de mis sobrinos, de ella. Se maneja de maravilla con internet; yo, en cambio, no sé manejar nada más allá de mi blackberry.

 

-¿Hasta dónde quiere llegar en Hollywood?

 

-A lo más alto y demostrar lo que valgo. Deseo prepararme al máximo, por eso continúo yendo a clases de interpretación. Respeto y amo mi profesión.