Fin de la travesía por el desierto

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BARCELONA- La larga, larguísima, travesía por el desierto ferroviario toca a su fin. Un tenue suspiro de alivio se escapaba por la boca de los usuarios de la red ferroviaria de Cercanías. Hoy sábado, y si las catenarias lo permiten, todos los trenes volverán a circular, recuperaran sus horarios y ofrecerán a los sufridos usuarios una cierta imagen de normalidad. Mención aparte merecen los 28.000 viajeros de los Ferrocarriles de la Generalitat, que hasta finales de febrero seguirán en ascuas sin poder recuperar su rutina en los desplazamientos.

Han sido 42 días de espera desde que el pasado 20 de octubre se cayera parte de un túnel a causa de las obras del AVE. El pasado 17 de noviembre se restableció una de las vías de la C–2 aunque con horarios parciales y autobuses de refuerzo. Hoy, en principio, todo debería discurrir con normalidad. Las líneas C–2, C–10 y C–7 llegarán a sus destinos.

En pruebas

Durante este tiempo, 160.000 usuarios tuvieron que desplazarse diariamente con el servicio alternativo ideado por Renfe que mezclaba trayectos de tren y de autobús (250), doblando e incluso triplicando la duración habitual del viaje. Toda una prueba de fuego para la paciendia de los pasajeros. Para el restablecimiento total, Renfe ha efectuado pruebas durante toda la semana. Concretamente, y con tal de verificar el estado de las vías, han sido 1.642 ensayos de penetración dinámica y 857 inyecciones de hormigón para consolidar el terreno.

Aun así, Renfe quiso darle ayer emoción al asunto y un nuevo incidente sazonó la víspera del gran día. Un tren de media distancia de la línea C–2 sufrió una avería a la salida de Montmeló (Barcelona) que provocó retrasos de veinte minutos desde las 13:50 horas hasta pasadas las tres de la tarde. Los usuarios, de nuevo, se llevaron la peor parte, pues tuvieron que permanecer dentro del convoy hasta que fue remolcado a las tres de la tarde a Montmeló.