Historia

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Flores de armas tomar

La Razón
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Se cumplen el próximo año dos efemérides que darán que hablar. De una parte, los 40 años del Mayo del 68, aquella revolución que renovó el vocabulario político, mató al padre con el arma de Freud, la del maestro, el juez y el psiquiatra y, de paso, la de la Unión Soviética. Teniendo en cuenta que muchos de los dirigentes de aquel mes de las flores, como André Glucksman, han dado su apoyo, pasados los años, a Nicolas Sarkozy, la revisión que se pueda hacer ahora añade un interés suplementario. Recordemos que el líder de todo aquello, el ahora eurodiputado alemán Daniel Cohn-Bendit, acusó a Sarkozy de «bolchevique» (tal es su ansia de imponer su unívoco punto de vista, incluso en el amor), no sin antes reconocer las «consecuencias catastróficas» que aquellos días ocasionaron en la instrucción pública (sí, la otra pata republicana es «l'armée», el ejército). Todos esperan la interpretación del presidente de la República sobre aquellos días de adoquín y rosas, porque Sarkozy será duro al mando de las temidas unidades de las CRS en la «banlieue», pero luego se va de fin de semana (¡oh! el descanso del pequeño burgués), mortal y sin corbata.

De otra parte está el 2 de mayo de 1808. El nuestro. Con ese dilema patrio entre ser un afrancesado y el descubrimiento de la identidad española en un brote de dignidad nacional frente a un ejército «chauvinista».