Herrera advierte de que el cierre de Garoña supondría una «catástrofe»

Los trabajadores avisan de que defenderán sus puestos de trabajo hasta el final,y no descartan acudir a los tribunales.

Herrera advierte de que el cierre de Garoña supondría una «catástrofe»
Herrera advierte de que el cierre de Garoña supondría una «catástrofe»

El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, advierte de que el cierre de la central burgalesa de Santa María de Garoña, sería una «catástrofe», por la elevada pérdida de puestos de trabajo que supondría para esta zona. Además, asegura, sería la constatación de que «estaríamos ante el peor Gobierno de la historia de la Democracia en España». «¿Qué sentido social tendría el cierre de Garoña en un momento tan delicado para el empleo? ¿Qué imagen daría España al mundo, cuando existe un informe de los expertos favorable a la continuidad de la central y Zapatero quiere cerrar la planta por cuestiones ideológicas sin importarle el interés general de los ciudadanos?», se preguntaba ayer un preocupado Juan Vicente Herrera en vísperas del Consejo de Ministros que se celebra hoy en Madrid, y en el se teme lo peor: el cierre definitivo.El consejero de la Presidencia y portavoz de la Junta, José Antonio De Santiago-Juárez, cargaba igualmente contra Zapatero, al que acusaba de «mentir de una forma escandalosa y a sabiendas para justificar su decisión de cerrar la central por cumplir su compromiso electoral». «Zapatero confunde la vida útil con la vida de diseño», lamentaba el portavoz, tras denunciar el «escasísimo» interés que Castilla y León despierta en el presidente del Gobierno.También Mariano Rajoy, el líder de los populares, insistía ayer en Bruselas en que cerrar Garoña «sería un gran error», y emplazaba a Rodríguez Zapatero a que explique qué tipo de energía se va a consumir en España si finalmente decide cerrar la central.PartidismoPor el contrario, y lejos de hacer frente a las intenciones de Zapatero en defensa del empleo en la Comunidad, desde el PSOE de Castilla y León se está intentando desviar la atención, y culpan al Gobierno regional y al PP de esta Comunidad de estar utilizando la central «de forma partidista y no en beneficio del interés general». Asimismo, el secretario de Política Económica del PSOE de esta Región, Julio López, destacaba ayer que el cierre de Garoña no supondrá ningún «trauma» para esta zona porque, dijo, «el cierre no se produciría antes de dos años y habría tiempo suficiente para diseñar un plan industrial alternativo para Garoña y comarca».Por su parte, los trabajadores volvieron a manifestarse ayer por las calles de la localidad burgalesa de Miranda de Ebro, en defensa de la continuidad de la central, bajo el lema «¡Por el empleo en Miranda, comarca y Merindades!! Garoña es segura ¡¡Continuidad!!». Y es que, desde el Comité de Empresa de Garoña no dan crédito a todo lo que está sucediendo en las últimas semanas, e insisten en que si hay que atenerse a lo que dice el programa electoral del PSOE, que una planta debe cerrarse al final de su vida útil, Garoña no debería cerrarse por cuanto hay un informe favorable del comité de expertos que garantiza la seguridad de la central al menos durante otros diez años.En este sentido, los trabajadores han advertido de que lucharán con todas sus fuerzas por sus empleos y avisan de que no descartan nada y, si es necesario, acudirán a los tribunales para lograr la continuidad de la central.Asimismo, ayer se celebró en Burgos unas jornadas sobre la energía en España. Allí, más de un millar de empresarios firmaron un manifiesto en defensa de Garoña en el que expresan su malestar ante un hipotético cierre por causas arbitrarias. Reclaman también una mayor seguridad jurídica y administrativa que dé confianza a las inversiones que generen riqueza y empleos en la Región. «Defender la continuidad de Garoña es defender la supervivencia del tejido empresarial y comercial del norte de la provincia de Burgos», sentenciaron.Finalmente, varios grupos de ecologistas mostraron en estas jornadas su rechazo a la energía nuclear, tanto por la cantidad de residuos que generan como por su peligrosidad, y denunciaron que Garoña está «obsoleta» y que a lo largo de este año ha tenido nueve problemas de seguridad.