Jon Favreau el joven que escribe los discursos a Obama

La Razón
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Cuando Jon Favreau conoció a Barack Obama en el 2004, tenía sólo 23 años. Ahora es el principal encargado de redactar los discursos del que mañana será investido presidente de EEUU y que se ha hecho famoso por sus dotes de orador.
Favreau, al que todo el mundo llama Favs, y el próximo presidente estadounidense se cruzaron en un momento crucial para Obama, en julio de 2004.
Fue entonces, durante la convención del Partido Demócrata en Boston, cuando Obama, un desconocido senador estatal de Illinois, pronunció el discurso que lo lanzó a la escena política nacional.
"No hay un EEUU blanco y un EEUU negro, sino los Estados Unidos de América", dijo el que mañana se convertirá en 44 presidente del país en un discurso conciliatorio e impregnado de esperanza.
En una de esas casualidades del destino, Favs, que trabajaba en el 2004 para la campaña del entonces aspirante presidencial demócrata John Kerry, se encontraba en la parte trasera del escenario mientras Obama ensayaba su discurso.
En un momento dado interrumpió a Obama para advertirle de que tenía que cambiar una frase porque había una repetición.
"Se me quedó mirando, un tanto confundido, como diciendo quién es este chaval", recordó Favreau el año pasado en una entrevista con el diario "The New York Times".
La derrota de Kerry en las elecciones presidenciales de noviembre de 2004 dejó a Favs desempleado, pero con buenos contactos que lo recomendaron al que ahora es su jefe.
Obama tenía entonces bastante tiempo libre y él y Favreau se conocieron bien.
Favs se impregnó de lleno de la retórica de Obama para poder redactar discursos que reflejasen su voz.
El engranaje entre ambos, a juzgar por los resultados, ha funcionado a la perfección.
Los dos han trabajado estrechamente en el discurso más importante de Obama, el que pronunciará mañana frente al Capitolio estadounidense.
Según Jen Psaki, portavoz de la oficina de transición de Obama, éste se reunió con Favreau y su asesor político David Axelrod antes de la celebración de Acción de Gracias, que tiene lugar el cuarto jueves de noviembre en EEUU.
Favreau acabó el primer borrador a principios de diciembre.
Tras conversaciones adicionales con Obama, Favreau y su equipo escribieron un segundo borrador durante las vacaciones de Navidad.
Hace dos fines de semana Obama editó y reescribió el discurso tras recibir varios comentarios y sugerencias de Axelrod y Favreau.
Se espera que el texto provoque la ilusión que despertó John F. Kennedy, refleje los sueños de Martin Luther King y los desafíos que afrontó Franklin Delano Roosevelt, quien en 1933 dijo a sus compatriotas sumidos en la Gran Depresión que lo único que tenían que temer era al miedo.
Obama ha dicho que el principal objetivo de su discurso es definir el momento histórico en el que se encuentra EEUU.
"Creo que esa es la principal tarea para mí en un discurso de investidura (...) el intentar capturar lo mejor que puedo el momento en el que nos encontramos", dijo en una entrevista reciente con la cadena de televisión ABC.
El contenido del discurso es un gran secreto, pero Favreau no oculta que acude a las palabras de JFK, de su hermano Robert Fitzgerald Kennedy y de Martin Luther King en busca de inspiración.
En cuanto a sus predecesores, los encargados de escribir discursos para presidentes, ha confesado que Peggy Noonan, quien trabajó para Ronald Reagan, es su favorita.
Noonan reconoció el año pasado que el mensaje de Obama es efectivo porque, dijo, va unido a la persona que lo pronuncia y a la inspiradora historia de su vida.
Favreau dice admirar también a Michael Gerson, que trabajó para el presidente saliente George W. Bush.
Obama descubrió su poder retórico durante una marcha contra la segregación racial en la universidad en la que se dio cuenta de que había captado la atención de los asistentes tras empezar a hablar.
"Los congregados se quedaron callados y me miraban", recuerda en sus memorias: "Dreams From My Father"(Sueños de mi padre).
Mañana captará también la atención pero de un grupo mucho más numeroso: los millones de personas dentro y fuera de EEUU que están pendientes de su toma de posesión.