Kurylenko y el martirio de los tacones

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Después del «photocall», Olga Kurylenko se cambia los zapatos dorados por un calzado más cómodo, unas bailarinas planas. La actriz, quien confiesa que no le gustan los tacones («los llevé puestos porque me lo dijeron»), es la nueva chica Bond en «Quantum of Solace», donde encarna a Camille, una joven boliviana movida por una obsesión: vengarse de quienes asesinaron a su familia. La atractiva ex modelo sólo tiene palabras de elogio cuando alguien le pregunta por Daniel Craig: «Es muy protector, un gran profesional con mucho sentido del humor, como buen británico», dice la ucraniana, que tiene 28 años, aunque parece más joven. De Camille asegura que se trata de un personaje «fuerte, independiente, pero también vulnerable. Esconde una lucha en su interior». Y ella una pena: aunque la sola idea le entusiasme («no dudaría ni un solo segundo en volver a protagonizar otra película de 007»), sabe que las chicas Bond nunca repiten jugada: «La verdad, no creo que suceda, el guión de la próxima cinta no está escrito... Yo iría con este equipo a cualquier parte. Ha sido un trabajo bastante físico, y sólo se vive una vez, ¿no?». Kurylenko afirma que por primera vez en esta saga «la mujer no es un objeto, algo que sería ofensivo para mí. Camille lucha y porta sus cicatrices. No tiene nada que ver con las anteriores entregas. Este 007 es fuerte, duro y delicado, Camille representa a su rival, son iguales, un reflejo el uno del otro», repite la chica Bond más herida y sola del mundo.