La doble vara

La Razón
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El caso del senador socialista Manuel Hurtado, cuya gestión como alcalde en la localidad murciana de Ceutí tiene indicios de delito, es la última gota de la corrupción socialista. Mientras en el PP se «cortan cabezas» y los propios imputados dimiten de sus cargos para no dañar al partido, el PSOE ignora los casos que le afectan. Aún sin pruebas contundentes de condena, Esperanza Aguirre ha cogido el toro por los cuernos, mientras Tomás Gómez ni se inmuta cuando a su número dos, Trinidad Rollán, se le abre proceso judicial por una permuta urbanística. Es la clásica doble vara de medir. Los escándalos de la derecha son ferozmente perseguidos, aireados y judicializados. Pero la corrupción en la izquierda goza de inmunidad. Los «trajecitos» postineros de Francisco Camps y Ricardo Costa se jalean mucho más que la prevaricación y la falsedad contra la Hacienda Pública del senador Hurtado. Y los municipios de Boadilla, Pozuelo o Arganda son presuntos focos de sucia gestión, frente a los investigados feudos socialistas de Getafe, Leganés, Pinto y Fuenlabrada. El PSOE perdió el poder por un aluvión de corruptelas. Filesa, Malesa, Ibercorp o los fondos reservados dejaron huella ciudadana. Por ello, la izquierda y sus medios afines se empecinan en ver únicamente la viga en el ojo ajeno, nunca en el propio. Como bien escribió Unamuno: «Qué triste, me duele España».