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La esposa de Berlusconi pide el divorcio y abre una crisis política

La esposa de Berlusconi pide el divorcio y abre una crisis política
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ROMA- Verónica Lario no tendrá que aguantar más los continuos «flirteos» de su marido con otras mujeres. La esposa de Silvio Berlusconi, primer ministro italiano, anunció ayer que le pedirá la separación y el divorcio, poniendo fin a casi 30 años de relación y 20 de matrimonio. La gota que colmó la paciencia de la ex actriz de 53 años fue la última maniobra política de «Il Cavaliere», que eligió a varias «vedettes», actrices y «misses» como candidatas de su partido para los comicios europeos de junio. Lario aireó en la prensa su enfado ante esta actuación, calificándola de «inmundicia sin pudor en nombre del poder». Su reacción obligó a Berlusconi a rehacer las listas electorales, descartando a la mayoría de las jóvenes explosivas con las que pretendía atraer a los votantes. Sólo se salvo una de las candidatas atractivas que barajaba: una rubia despampanante, famosa por sus bailes en varios programas de televisión. Los dimes y diretes La casi completa marcha atrás de Berlusconi no significó un reconocimiento de culpa. Todo lo contrario. El primer ministro llamó a su propia mujer «la señora» y dijo que había sido «víctima de las mentiras de la prensa de izquierdas». Esta reacción terminó de convencer a Lario de que únicamente le quedaba una vía en su relación con el hombre más rico y poderoso del país: el divorcio. Para informar de su decisión, la aún esposa eligió una metáfora cargada de significado: «Después de 30 años bajó el telón de mi vida conyugal. Quiero hacerlo como lo hacen las personas comunes y sin clamor. Querría evitar el enfrentamiento». El enfrentamiento, sin embargo, ya ha comenzado. Después de que criticara la decisión de Berlusconi de rodearse de candidatas explosivas, internet se llenó de comentarios contra Lario de parte de los acólitos de «Il Cavaliere». Incluso algunos medios desempolvaron las imágenes de la primera dama cuando enseñaba los pechos desnudos en una representación teatral. Lario, además, ayer dijo que su todavía marido es «una persona que no está bien». Incluso hizo este comentario al hablar de la propensión del magnate de las comunicaciones por las chicas jovensisimas. «Esta pasión», según Lario, la demostró al acudir la semana pasada a la fiesta del 18 cumpleaños de una chica de Nápoles. La muchacha, guapísima y muy afectuosa, llama a Berlusconi «papi» y espera que éste le ayude en su sonada carrera televisiva. El primer ministro se dio un baño de multitudes en la celebración, dejándose fotografiar decenas de veces con los asistentes sin perder una perenne sonrisa. Como regalo a la joven llevó un collar de oro con un brillante, lo que provocó que el enfado de su esposa fuera en aumento. «Nunca viene a las fiestas de cumpleaños de sus hijos, aunque siempre está invitado», confesó Lario a la prensa. El divorcio de Berlusconi se ha convertido en un asunto de máximo interés político y social. Inmediatamente después el primer ministro evitaba hacer declaraciones. La estrategia Tras una larga consulta con los subsecretarios de la Presidencia, Gianni Letta y Paolo Bonaiuti, para decidir qué estrategia seguir con los medios, Berlusconi se desplazó en helicóptero hasta la casa que el todavía matrimonio tiene en Arcore, cerca de Milán, en un palacio del siglo XVII, edificado sobre un antiguo monasterio del siglo XII. Una vez lista la estrategia ante los medios, declaró: «Es un asunto personal, que me duele, que entra en la dimensión privada, y del cual me parece obligado no hablar». Pero son sus legionarios quienes más opinan del tema. Su esposa dice que ya ha encontrado una abogada «de la que me puedo fiar», con la que intentará evitar el enfrentamiento con su marido, al que considera capaz de «convocar una rueda de prensa para decir que él ha sido el que ha pedido el divorcio». Los opinadores destacan ya el futuro enfrentamiento por el reparto de la inmensa herencia de Berlusconi, que tiene cinco hijos nacidos de dos mujeres diferentes. Marina y Piersilvio, actualmente máximos dirigentes de las empresas de familiares, fueron procreados con su primera esposa, Carla Dall¿Oglio. Con Veronica Lario «Il Cavaliere» ha tenido a Barbara, Eleonora y Luigi. La historia de amor de Berlusconi con Lario llevaba varios contratiempos debido a los deslices del primer ministro. El idilio Berlusconi se enamoró de Lario cuando estaba casado con Carla Elvira Dall¿Oglio, y aquélla interpretaba la comedia «El Magnífico Cornudo» de Fernand Cromelynk, en el teatro Manzoni de Milán. El magnate y la actriz mantuvieron una historia de amor apasionada de la que nació en 1984 su primera hija, que sacó a la luz la relación al ser apadrinada por Bettino Craxi, ex presidente de la República. Una vez nacidos los otros dos hijos la pareja decidió casarse en una ceremonia civil el 15 de diciembre de 1990 en el Palazzo Marino.