La hora de las nucleares

Bruselas considera a la energía nuclear como parte de la solución para los retos que encara la Unión Europea durante la próxima legislatura. Italia fue el último país en abandonar el veto impuesto a la aportación nuclear, y ha planeado nuevas centrales, como sucede en Suecia, Finlandia y Polonia.- Para ver el gráfico completo pinche en «Documento» (arriba, junto a la imagen

La hora de las nucleares

BRUSELAS- En ocasiones, la necesidad es un sentimiento más fuerte incluso que el miedo. La energía nuclear está dando buena prueba de ello. El calentamiento global, la seguridad energética y la volatilidad de los precios del petróleo han dado alas a una nueva ola de centrales nucleares en Europa. Tras el estremecimiento de 1986, debido al accidente de Chernóbil, y que motivó la prohibición de las instalaciones nucleares en países como Alemania, Bélgica o Italia, el cambio climático y la sed energética han motivado el replanteamiento de la postura de algunos países.Italia fue el último en abandonar el veto impuesto a la aportación nuclear, y ha planeado nuevas centrales, como sucede en Suecia, Finlandia o Polonia. En la actualidad, funcionan en Europa 165 reactores, que producen el 15 por ciento de la energía que se consume en la UE.Cada país es el que define su posición respecto al uso de la nuclear, por eso las familias europeas de PP y PSOE han sorteado en la campaña para las elecciones europeas de junio un pronunciamiento firme, con el fin de respetar la decisión de cada Estado. No obstante, la UE legisla sobre la protección de los trabajadores y de la población, así como sobre la gestión de los residuos y el combustible. En este campo, la Comisión Europea revisó el pasado noviembre su propuesta sobre la seguridad nuclear, que todavía tiene que ser tramitada, para diluir el miedo que mantiene la población europea, sobre todo respecto a la seguridad y la gestión de los residuos.Según un estudio de Eurostat de 2007, el 53% de los europeos todavía percibe más riesgos que ventajas en la energía nuclear, el 55% en el caso de los españoles. Además, según concluye la agencia, los ciudadanos todavía parecen no ver este tipo de fuente como parte de la solución, ya que un 39% es partidario de reducir su aportación, frente a un 34% que optaría por mantenerla y un 14% que apostaría por aumentar su peso.Esta postura de la calle contrasta con la de la Unión, no sólo con gran parte de los Veintisiete, sino también con los miembros del Parlamento Europeo. Durante el mes de febrero, hasta en dos ocasiones la Eurocámara reconoció el papel que puede jugar la energía nuclear tanto en la lucha contra el calentamiento global como en la estrategia energética europea.Mejorar la seguridadSegún los diputados, «es importante mantener la contribución de la energía nuclear en la combinación energética». Para ello, piden a la Comisión que elabore durante la próxima legislatura una hoja de ruta concreta para las inversiones, así como que preste una «atención especial» a los residuos radiactivos y su ciclo completo, «con el fin de mejorar la seguridad».Uno de los defensores más activos de esta fuente energética es el eurodiputado español del PPE, y catedrático de Física Nuclear, Alejo Vidal-Quadras. En su opinión, «España debería ser un ejemplo de realismo y abandonar la moratoria nuclear para dotarse de un mix energético más equilibrado y más limpio».La postura de la Eurocámara ha sido muy criticada por los ecologistas. «Cada eurodiputado ha presionado para aportar su apuesta tecnológica, incluida la nuclear, sin llegar a una estrategia energética coherente», según comenta el portavoz de Greenpeace para Europa, Mark Breddy.