La «hostilidad» contra los cristianos en Occidente inquieta al Papa

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ROMA- En su tradicional discurso de comienzo de año a los embajadores acreditados ante la Santa Sede, Benedicto XVI alertó ayer de que los cristianos de Occidente han de afrontar «prejuicios y hostilidades» porque, según denunció, «su voz perturba».
Frente a esta situación, el Papa afirmó que el cristianismo es una religión «de libertad y de paz y está al servicio del auténtico bien de la humanidad» y añadió que «las religiones pueden ofrecer una valiosa contribución a la lucha contra la pobreza y a la construcción de la paz». Para ello, recomendó que se «vuelva a dar la esperanza a los pobres».
Al analizar la situación política internacional, Benedicto XVI se detuvo en distintos puntos del planeta desgarrados por conflictos bélicos. Recordó nuevamente la situación de Irak, donde los cristianos caldeos sufren persecución religiosa. «A los iraquíes, que se preparan para recuperar plenamente su propio destino, reitero mi particular apoyo para que pasen página y miren hacia el futuro, para que lo construyan sin discriminación de raza, etnia o religión», afirmó el Papa.
El Pontífice también mencionó la persecución contra los cristianos en India y pidió a las «autoridades civiles y políticas que actúen con energía para poner fin a la intolerancia y a las vejaciones contra los cristianos, de forma que sean reparados los daños sufridos, en particular contra los lugares de culto y la propiedad».
Sobre la crisis económica mundial, el Papa recomendó «una nueva confianza» que, aseguró, sólo se alcanzará «a través de una ética fundada en la dignidad innata de la persona humana».