La «mala imagen» del chiringuito

Los hosteleros denuncian que Medio Ambiente pretende sacarlos de la playa porque «ahuyentan al turismo de calidad» ¿ Andalucía, la Comunidad más afectada, tiene 40.000 empleos en peligro

El anuncio de la dirección general de Costas de que los chiringuitos tienen que abandonar la arena de las playas mantiene en vilo a los más de 60.000 empleos que dependen de este negocio. La solución no es fácil. El Ministerio de Medio Ambiente ha anunciado que estudiará caso a caso, pero el PP no se fía y ya prepara una proposición no de ley que presentará esta semana en el Congreso para que la Ley de Costas se siga aplicando como hasta ahora. Sin embargo, no todas las comunidades viven con la misma ansiedad la falta de regulación del sector y la paralización de las concesiones, caducadas hace años y a la espera de que el Ministerio decida empezar a renovarlas. Andalucía, con una economía basada en el turismo y la construcción, ve amenazado su futuro y partidos políticos, empresarios, sindicatos, ayuntamientos y Gobierno regional han cerrado filas en defensa de lo que consideran un símbolo cultural de la comunidad. El Ministerio pretende llevar los chiringuitos a los paseos marítimos, pero los empresarios andaluces consideran que supondría un grave perjuicio y en muchos casos, su desaparición. Por ello, los hosteleros andaluces proponen que los chiringuitos sean considerados Bienes de Interés Cultural, como el toro de Osborne. La Federación Andaluza de Hosteleros de Playa ha denunciado que «Medio Ambiente nos ha dicho que damos mala imagen y que ahuyentamos el turismo de calidad». La provincia más afectada es la de Málaga, con 400 establecimientos y cerca de 20.000 empleos directos e indirectos, de los que el 75 por ciento no cumple con la normativa. Almería, Huelva y Granada también están afectadas, aunque en muchos casos ya se ha llegado a diversos acuerdos para su retirada al paseo marítimo. En Cádiz, hay dos chiringuitos fijos en esta situación y ya han sido derribados. La situación en la zona de Levante es distinta. La Federación Empresarial de Hostelería de Valencia y Provincia (FEH-VP)está perpleja. En Valencia, aseguran, la situación está en suspenso, pues el Gobierno central ni expide nuevas concesiones ni otorga permisos de ampliación. En cuanto a las zonas afectadas denuncian que la de la ciudad de Valencia, considerada la playa urbana más grande de Europa, es la que corre más riesgo y que restaurantes históricos de Las Arenas, Pinedo, Malvarrosa y El Saler podrían llegar a desaparecer. «Somos David contra Goliat y estamos pagando el pato de la masificación de la costa provocada por el sector de la construcción». Ante esta situación de «arbitrariedad permanente» los empresarios del sector de la hostelería piden que se modifique una ley «totalmente subjetiva» en la que es la Administración quien califica la «excepcionalidad» de cada caso. Sagunto, ciudad en peligro Uno de los casos más emblemáticos es el de Sagunto, municipio que dista poco más de 30 kilómetros de Valencia capital, de más de 65.000 habitantes, donde los restaurantes que se encuentran refugiados tras el paseo marítimo saben que Medio Ambiente quiere condenarlos a la desaparición. La dirección general de Costas no ha renovado las concesiones y la orden de derribo puede llegar en cualquier momento. En Cataluña, la mayoría son construcción móvil y dependen de la licencia de cada municipio para funcionar. En Barcelona, «el chiringuito forma parte de nuestra cultura y si se elimina las consecuencias serían muy graves», alerta el portavoz de la Asociación de Chiringuitos de Barcelona, Eudald Lligoña. En la Ciudad Condal hay 18 chiringuitos móviles y en cada uno trabaja unas 14 personas. «Además de que hay miles de trabajadores y familias de toda España que dependen de estos establecimientos, forman parte de nuestro estilo de vida», añade Lligoña. «Vemos inviable y fuera de lugar que se aplique la ley y no creemos que se llegue a prohibir la actividad y nos llegue a afectar», explica el propietario de un chiringuito en la Mar Vella.