La Presidencia de la Audiencia «rompe» el CGPJ

MADRID- Ángel Juanes, miembro de Jueces para la Democracia, será el próximo presidente de la Audiencia Nacional. Su designación ha provocado la primera división en dos del actual Consejo General del Poder Judicial en materia de nombramientos, al obtener únicamente 11 votos, el mínimo exigible para ser designado, tal y como adelantó ayer LA RAZÓN. La votación fue secreta, aunque, según distintas fuentes, Juanes contó con el apoyo de Carlos Dívar, presidente del Consejo, ocho de los nueve vocales elegidos a propuesta del PSOE y los designados a iniciativa de CiU y PNV, Ramón Camp y Margarita Uría, respectivamente. El único de los consejeros «progresistas» que no habría respaldado la candidatura de Juanes sería Javier Gómez Benítez, según las citadas fuentes, quien siempre defendió la candidatura de Baltasar Garzón. Además, sostuvo que Juanes no reunía los requisitos para acceder a esa plaza, al ostentar la categoría de magistrado del Tribunal Supremo y estar destinado sólo para magistrados. La mayoría de los consejeros sostuvo la tesis contraria. En cambio, los nueve vocales designados a propuesta del PP rechazaron en bloque y optaron por mantener el respaldo a la candidatura de Carlos Lesmes. Esta decisión se debió, en buena parte, a que los vocales «progresistas» se negaban en redondo a apoyar la continuidad de Fernando Ruiz Piñeiro al frente del TSJ del País Vasco, según fuentes del grupo minoritario, y en la falta de acuerdo para el reparto de las dos vacantes de la Sala Penal del TS. Así, respecto al TSJ del País Vasco, Fernando Ruiz Piñeiro, presidente en funciones y candidato de los vocales «conservadores», lograba en una primera votación diez votos frente a los 11 de Jaime Tapias, preferido de los consejeros «progresistas». Tras cuatro votaciones, ninguno de los dos lograba los 13 votos necesarios, por lo que quedaba desierta la designación. Igual ocurría en la vacante de magistrado de la Sala Penal del Supremo por el turno de juristas de reconocido prestigio, donde los consejeros elegidos a propuesta del PP tenían como candidato al fiscal del TS Antonio del Moral, a quien los consejeros «progresistas» se negaron a respaldar. «Ya está bien de que todos los fiscales -que acceden a magistrados del Supremo- tengan la misma ideología», llegó a comentar al respecto uno de los vocales elegidos a propuesta del PSOE. En este caso, sucedía exactamente lo mismo que en el TSJ del País Vasco, y, tras las cuatro votaciones, la plaza quedaba desierta al no lograr ningún candidato la mayoría exigida. En el resto de nombramientos hubo consenso entre los grupos.