Los que se van a liar

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Han aumentado los impuestos de la gasolina y el tabaco. El Gobierno cree que hasta la fecha añadía pocos gravámenes al carburante, comparativamente con el resto de países de nuestro entorno (¿se referirán a Marruecos cuando hablan de «países de nuestro entorno»?). De modo que Salgado –que cada vez que opina sube la luz– ha decidido meternos un nuevo rejonazo: el primero de una larga serie de ellos que sólo concluirá cuando nuestros bolsillos se encuentren diezmados, al igual que nuestros ánimos y el patrimonio de nuestros hijos. Esta práctica del diezmo, de la que ya participó Abraham dándole sus buenos peculios a Melquisedec, va a ser llevada por el Gobierno socialista hasta sus últimas consecuencias. Y si no, ojo al dato: han subido hasta el precio del tabaco de liar, el único consuelo de estudiantes, parados, jubilados y arruinados en general. Hasta ahora, bajaba lentamente el consumo de tabaco normal, y crecía alegremente la venta de bolsas de tabaco para liar. Pero la vicepresidenta económica –conocida mundialmente por su guerra contra las hamburguesas y los cigarrillos– cree que debemos dejar de fumar todos y que, si no lo hacemos, ella se encargará de que «paguemos» al contado las consecuencias. Al Gobierno en general, y a Salgado en particular, les preocupan tanto nuestra salud como nuestra cartera: quieren tener la propiedad de ambas. Pretenden que seamos saludables –sobre todo para no tener que costear nuestros gastos médicos en un sistema de seguridad social a punto de reventar– y persiguen administrar nuestras pobres rentas porque están convencidos de que saben gastar nuestro dinero mucho mejor que nosotros mismos. Como diría Cristiano Ronaldo «esto es muy halagador», aunque, personalmente, yo preferiría que me dejasen en paz con mis vicios y mi hacienda. Han empezado por subir las gabelas de las clases medias y bajas (gasolina y tabaco), y continuarán imparables desposeyéndonos infatigablemente. Ni las grandes fortunas –que viven encantadas con los gobiernos socialistas– ni los bancos serán los paganos de esta crisis. La pagaremos los que liamos cigarrillos a mano. Como siempre.