Los rusos acuden a las urnas en un ambiente festivo pese a las bajas temperaturas

Los rusos acuden hoy a las urnas a elegir una nueva Duma o cámara de diputados en un ambiente festivo, pese a las bajas temperaturas y a la ausencia de incertidumbre sobre el resultado final.
«He votado por Putin. Un popular dicho ruso dice ‘cuando estás cruzando un río, no se puede cambiar de caballo'», señaló a Efe Yaroslav, teniente coronel retirado del Ejército ruso, tras depositar su voto en un colegio del centro de Moscú.
A pesar de tratarse de unos comicios legislativos, los electores asimilaron que realmente representan un referéndum sobre la gestión del presidente ruso, Vladímir Putin, que encabeza la lista del partido oficialista Rusia Unida (RU), gran favorito a la victoria.
«He marcado la casilla número 10 (Rusia Unida). He votado por Putin», comentó también Yelena, ama de casa, al abandonar orgullosa el colegio electoral. 
Yelena y muchos otros rusos desafiaron hoy las bajas temperaturas y la densa nieve que cubría calles y aceras en casi toda la parte europea de Rusia y, por supuesto, en Siberia.
La atmósfera y la temperatura en el lugar de la votación era mucho más agradable que en el exterior, ya que en muchos de los colegios grupos de niños deleitaron a los asistentes con canciones populares y pequeñas representaciones teatrales.
El votante exhausto también podía recuperar fuerzas comprando uno de los bocadillos, pasteles o empanadillas que se vendían al lado de las mesas electorales.
Los electores no temieron expresar públicamente su opinión y algunos pensionistas, incluso, señalaron que los comicios eran para ellos una «fiesta».
Firmes como si se tratara de un desfile militar en la Plaza Roja, efectivos del Ministerio del Interior garantizan la seguridad durante la votación. «Nada de grabar», señaló un policía con cara de pocos amigos. Timur, un médico de 45 años, no dudó al afirmar que Putin «es la única persona en la que los rusos pueden depositar las esperanzas de futuro».
En la misma línea, Tatiana, de 26 años, considera que apoyar al jefe del Kremlin es apostar por «la estabilidad», mientras la ingeniera Valentina al votar por Putin pensó en «el futuro de sus hijos». El productor musical y miembro de RU, Piotr, se mostró «convencido» de que la victoria del partido del Kremlin garantizará «la continuación de las políticas de Putin».
No todos piensan igual: Svetlana, una economista moscovita de 52 años, señaló que era su deber votar «contra Putin». «Cualquiera menos Rusia Unida. No me gusta Putin. El Gobierno ruso ha conducido a la ruina a todos los institutos científicos y de investigación», dijo.
Un joven mecánico, Yuri, votó por primera vez y lo hizo por los comunistas, ya que es la única «oposición real».
El ultranacionalista Vladímir Yirinovski, uno de los políticos más populares del país desde la caída de la URSS en 1991, sigue contando con sus votantes leales.
«Siempre le voto. Es el único que convence. Putin nunca me ha gustado. No me fío de él», señaló Andréi, conductor de autobús de 46 años.
Varios pensionistas se sintieron atraídos por Rusia Justa, partido liderado por el presidente de la Duma o cámara de diputados, Serguéi Mirónov, cuyo programa es similar al de los comunistas.
«Me parece que es sincero, aunque nunca se sabe», indicó uno de ellos.
No fueron pocos los que se negaron a participar en los comicios, ya que «todo está decidido de antemano», en alusión a que RU partía con más del 60 por ciento de intención de voto.
«Mi voto no cambiará nada. Putin es el ganador, votes a quien votes», comentaba Lada, joven dependienta en una farmacia.
Los observadores, rusos y extranjeros, tampoco ahorraron críticas a las elecciones a la Duma, las quintas desde la caída de la Unión Soviética.
«La votación es limpia, el problema está en el escrutinio. Ahí el fraude está garantizado», dijo un observador del Partido Comunista.
Otro observador japonés, enviado por la comisión electoral nipona, señaló entre risas que las elecciones en su país «son muy diferentes» a las rusas y aseveró: «en Japón son limpias».
Debido a los once husos horarios que marcan la vida de este país, los comicios comenzaron a las 20.00 GMT del sábado en la península de Kamchatka (océano Pacífico) y concluirán en el enclave de Kaliningrado a las 18.00 GMT del domingo.