Más subvenciones y más películas sin estrenar

La aprobación de las primeras ayudas de González-Sinde a la industria redunda en apoyar a un mayor número de largometrajes con menos ambición

El cartel internacional de «Una palabra tuya» en los Screening, el mercado de cine español que se celebra en Madrid
El cartel internacional de «Una palabra tuya» en los Screening, el mercado de cine español que se celebra en Madrid

El equipo de Ángeles González-Sinde está tomando el pulso a las distintas familias del cine español para buscar la fórmula para repartir las ayudas que prescribe la nueva Ley de Cine y que pronto cristalizarán en una orden ministerial. Mañana, por ejemplo, Ignasi Guardans debatirá con las salas sus reivindicanciones, entre ellas las desgravaciones fiscales que buscan como medida compensatoria por haber mantenido la cuota de pantalla que les obliga a programar cine español en sus pantallas para contrarrestar la predominancia norteamericana.

 

A finales de mayo, LA RAZÓN informó de cuál había sido la primera decisión de Cultura en esta materia: nuevas subvenciones por valor de hasta 8,6 millones de euros.

 


Polémicas nuevas ayudas

 

La decisión ha causado cierto revuelo, pues de los casi nueve millones de euros que se repartieron el grueso fue para nuevas películas: 5 millones como ayudas para proyecto de largometrajes experimentales y seiscientos mil para desarrollo de guiones. Según el Ministerio, la partida no supone un aumento del Fondo de Protección a la Cinematografía, que cuenta con 87,7 millones, sino un aprovechamiento de partidas del propio fondo que no se reparten. Estas medidas de estímulo a nuevos largometrajes, que se justifican en el elevado número de peticiones de subvención recibidas desde el pasado mes de enero, choca con la postura de las asociaciones de productores, agrupados en Fapae, que consideran que uno de los problemas de la cinematografía española es su exceso de producción: «No podemos permitirnos 173 películas al año como en 2008», ha repetido hasta la saciedad Pedro Pérez. Con esta decisión del equipo González-Sinde parece caminar en dirección contraria, es decir, favorecer la filmación de pequeños y medianos proyectos con escasa salida comercial. Durante su comparecencia en el Senado la semana pasada, la titular de Cultura tuvo que escuchar los reproches del popular Juan Van-Halen en esta misma dirección: «Un fondo de ayudas no debe ser elástico y no debe ampliarse de acuerdo con el número de solicitantes sino adjudicarse a los mejores proyectos».

 


Demoledor informe de Faes

 

Estos nuevos datos coinciden con un demoledor informe encargado a los profesores de Economía de la Universidad Complutense Rocío Albert y Rogelio Blazzi. Señalan que desde 2004, año en que los socialistas recuperaron el poder, las subvenciones se han doblado, desde los 32,6 de ese año a los 67,7 de este año; sin embargo el número de espectadores de las películas en sala bajó de los 19,28 a los 14, 36. El estudio refleja además que un 20 por ciento de las producciones de estos dos últimos años no se ha estrenado. Respecto al tejido industrial de nuestra cinematografía, los profesores señalan que de las 217 empresas productoras que han realizado largometrajes, sólo cuatro han participado en cinco o más películas: «La creación de productoras «ad hoc» que desaparecen con la finalización de la cinta no crea incentivo para invertir, por ejemplo, en equipos de calidad o en tecnología punta», subrayan. Éste es uno de los mayores escollos que han encontrado la Coalición de Creadores (en representación de la industria cultural) y Redtel (que agrupa a las operadoras de telefonía) en sus negociaciones para crear una oferta legal en internet que desincentive la piratería: «Las empresas no tienen la capitalización suficiente como para invertir en I+D, es decir, no podrán ser capaces de crear un escaparate de contenidos en la red a corto plazo».

 

Las desgravaciones

 

La pelota está en el tejado de Ignasi Guardans. El ex eurodiputado convergente deberá optar por el modelo que ha defendido hasta ahora –CiU, como Fapae es más partidario de las desgravaciones que de las ayudas directas– o por el modelo que ha potenciado el PSOE, que prefiere las subvenciones. Guardans debe además de interceder con Hacienda para que haga efectivas las desgravaciones fiscales que la Ley de Cine indica para conseguir atraer dinero ajeno al mundo del cine. Según indica la norma, las empresas interesadas en poner capital a disposición de rodajes deberán conformar agrupaciones de interés económico con productoras audiovisuales y así desgravar hasta un 18 por ciento.

 

217 PRODUCTORAS RODARON EN 2008
Sólo cuatro han participado en cinco o más películas. Un buen número de ellas se crean «ad hoc» para un proyecto y se disuelven después

20% DE LOS FILMES RODADOS NO SE ESTRENAN
En nuestra cinematografía abundan los proyectos pequeños. Una parte importante ni se estrena

8,6 MILLONES EN NUEVAS AYUDASA MÁS PELÍCULAS
González-Sinde aprobó en mayo una nueva partida de subvenciones, en su mayor parte destinadas a proyectos de corte experimental