Milán: las chicas son guerreras

No sólo la sobriedad de Antonio Marras puso ayer firme a la pasarela milanesa. Hasta Cavalli dejó los excesos fuera y sacó su lado marcial.

Si alguien esperaba que Roberto Cavalli se lanzara, como suele, directo a la yugular del lujo con su nueva colección, que lo olvide. Después de un arranque en technicolor gracias a las propuestas de Blumarine y Moschino, los desfiles de ayer en Milán tiraron más hacia el gris recesión y a una actitud casi militar. Sólo la española Cristina Ortiz, de Salvatore Ferragamo, ofreció una paleta de color que iba del rojo al rosa y del rosa al berenjena. Pinzas, tejidos velados, corpiños de organdí y faldas largas tranquilizaron seguro a las millonarias clientas, que, atentas, apenas veían propuestas para pisar seguro sobre la alfombra roja el próximo invierno. El diablo de Prada Más suerte tendría el diablo si quisiera seguir vistiendo de Prada, ya que el color fuego fue la única concesión a una colección dominada por los tostados, los grises y las pieles peluche. Eso sí, Miuccia Prada no se olvidó de su pieza estrella, esa que en los próximos meses llenará las páginas de las revistas: en esta ocasión, una falda realizada con tiras de cuero granates, tachuelas y cristales rojos. El mismo efecto «punk de lujo» que dio a unos zapatos con cresta de cuero, tachuelas y cristales Swaroski. Y de tacón recio y cuadrado, todo sea dicho. Pero quien más sorprendió a sus incondicionales fue sin duda Roberto Cavalli, que para la próxima temporada aparca sus estampados felinos y telas vaporosas para apostar por el gris, el marfil y el negro en vestidos muy cortos y cazadoras aún más. Fue en su desfile donde la española Marina Pérez demostró que sigue siendo nuestra modelo más «top». Hoy veremos si Dsquared2 y Versace también se aprietan el cinturón.