Pero quién va a ponerse esto

La papiroflexia tradicional japonesa inspira a Viktor & Rolf para crear volúmenes descomunales. Terrible
La papiroflexia tradicional japonesa inspira a Viktor & Rolf para crear volúmenes descomunales. Terrible

Vestidos con volúmenes imposibles de mover, vaqueros destrozados a precio de oro o pijamas que sustituyen al clásico traje sastre para ir a trabajar. Las tendencias de esta primavera-verano prometen ser más «raras» que nunca. Absurdas, incluso. Pero en moda todo vale. ¿O no? Es la sencilla pregunta que esta temporada le puede asaltar incluso al «fashionista más fashion». Y es que una cosa es aceptar que la moda es arte, que lo que vemos en un desfile no implica necesariamente que lo traslademos a nuestro armario, y otra muy diferente entender el porqué de las modas. Y es que, cuando se trata de hablar de «las tendencias imprescindibles» de la temporada, como reza en todos los extras de primavera-verano de las revistas especializadas en moda, la cosa empieza a ser preocupante. A nivel estético, desde luego. Y lo que es peor: no pasaría nada si la amenaza de tiendas como Zara o H&M no planeara sobre nuestras cabezas. Sus creativos son los responsables últimos de nuestros estilismos –no nos engañemos, la gran mayoría compramos allí– y «fusilan» como nadie esas tendencias «it», tan cacareadas en esos suplementos especiales.En moda, según escuchamos mil veces, todo está inventado, todo vuelve, nada sorprende ya... Pero, ¿y qué hay de llevar un pijama de hombre a la calle? ¿Acaso lo ven normal? Esa es, con diferencia, la novedad «trendy» más impactante de esta temporada. Así, Dolce & Gabbana copian el clásico en raso, a rayas y con cinturón, de los «gentleman». El «look» de pobreNada de inspiraciones ni reminiscencias. Lo imitan tal cual y le suman lujosísimas gargantillas y altísimos tacones. Pero los milaneses no son los únicos que se empeñan en llevarnos a la calle como si se nos hubieran pegado las sábanas, aunque con cara de fiesta. También nos arrastran a este sueño –¿o es más bien una pesadilla?– firmas como Marc by Marc Jacobs, Moschino Cheap & Chic y Etro. Y, si se lleva salir a trabajar en pijama, también es «cool» hacerse pasar por un sin techo. El «"look"de pobre», como lo han bautizado en algunas revistas y que Miuccia Prada se ha permitido reproducir con sus minivestidos para Miu Miu, en tafetán plisado con agujeros (piensen en las polillas y acertarán) está de moda. ¿La interpretación de los expertos? Conciencia ecológica, pues resulta muy «eco». Sin comentarios. Pero los agujeros también se han apoderado de los vaqueros. Bueno, de lo poco que les queda de tela, porque los «jeans» favoritos de famosas como Jessica Alba, Kate Moss y Sarah Jessica Parker parecen salidos más de un cubo de basura que del guardarropa de una estrella rica y famosa. Vestidos «engordantes»Balmain, Martin Marghiela y Calvin Kevin Jeans son sólo algunos ejemplos de estos enamorados de los vaqueros destrozados. Ni «vuelve el grunge», ni «estamos en crisis». No le den más vueltas. Están aquí y es lo que hay. Y, si les duele pagar 300 euros (tirando por lo bajo) por una de estas prendas, siempre les quedará optar por el «plan B»: quitárselos al chico más cercano que tengan (novio, hermano, padre), remangarles el bajo y... «¡voilà!». Así los llevan Katie Holmes y Keira Knightley y van encantadas. No lo estarían tanto si tuvieran que moverse con uno de los minivestidos de efecto «engordante» con plumas (naturales, de Louis Vuitton, y metálicas para Balenciaga) o con volúmenes imposibles del tipo de las artísticas piezas de Viktor & Rolf o el tándem formado por Tommaso Aquilano y Roberto Rimondi, nuevos diseñadores de Gianfranco Ferrè. Muy bonitos, pero poco prácticos.Seguimos... El universo de los bolsos, donde también parecía que estaba todo visto, tampoco se queda atrás. Lo más esta temporada es llevarlos con mensajes del tipo «Yo sí soy un bolso "it"», o, rizando el rizo, imitando las bolsas de papel pero firmados por Chanel. O lo que es lo mismo: 800 euros por una versión en piel de las bolsas de la célebre «maison» con la leyenda «38, rue Cambon» incluida. ¿No entiende nada? ¿Cree que la moda no tiene sentido? Un consejo: no le dé más vueltas y disfrútela como mejor le parezca.