Políticos médicos y científicos contra la reforma de la ley del aborto

La decisión de que las menores aborten sin permiso ha sido la que más reacciones negativas ha suscitado.

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MADRID- La movilización social que ha desembocado en la manifestación de hoy en Madrid ha trascendido del ámbito habitual. A los grupos a favor de la vida –la plataforma Derecho a Vivir y las organizaciones de familias de toda España– y a la Iglesia se han unido políticos y científicos. Entre los primeros, además del Partido Popular, que se ha opuesto desde el principio a una ley de plazos que facilita el aborto libre, se han escuchado las críticas de políticos de distinto signo hacia algunos de los aspectos más polémicos de la futura normativa.Es el caso del ex presidente de la Junta de Extremadura, el socialista Juan Carlos Rodríguez Ibarra, que esta semana se manifestó en contra de que las jóvenes, a partir de los 16 años, puedan interrumpir su embarazo sin el consentimiento ni el conocimiento de sus padres. «Si no puede fumar, tampoco puede abortar», aseguró Rodríguez Ibarra en declaraciones a Onda Cero. A su juicio, si el Gobierno pretende implantar esta medida tendría que «rebajar la mayoría de edad legal». Documento alternativoPor su parte, el presidente del PP, Mariano Rajoy, ha liderado el movimiento contra la ampliación de la ley en el Congreso de los Diputados. «Nos vamos a oponer, por lo que pensamos y porque es inconstitucional», ha declarado el líder de la oposición. El PP, que en el Congreso elaboró todo un documento alternativo a la reforma de la ley, con plan nacional de apoyo a la maternidad incluido, ha anunciado que, de salir adelante el proyecto legislativo, su partido recurrirá al Tribunal Constitucional. No en vano, tres sentencias de este órgano avalan la inconstitucionalidad de considerar la interrupción del embarazo como un derecho en vez de como un delito.El secretario general del Grupo Popular en el Congreso de los Diputados, José Luis Ayllón, considera que el aborto es un «fracaso», a pesar de que el Gobierno «quiera venderlo como un derecho», y que la futura ley, tal y como se ha planteado, es «inconstitucional».Por su parte, el diputado de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) Joan Tardá avisó al PSOE de que su formación «difícilmente» apoyará la reforma de la ley del aborto si el Gobierno socialista decide finalmente retirar del texto la posibilidad de que las chicas de 16 y 17 años puedan abortar sin necesidad de consentimiento paterno. Con esto, dijo, el Gobierno «empieza a romper el pacto» entre el PSOE, ERC-IU-ICV y BNG en la subcomisión del Congreso de los Diputados. Pero la batalla no sólo se libra en el ruedo político. Los más de 1.400 científicos y académicos que firmaron la Declaración de Madrid lo atestiguan.

Los que sí están a favorLa futura ley del aborto no existe aún ni en formato de anteproyecto. Por ello, el Ministerio de la Presidencia ha pedido prudencia, ya que hasta el momento sólo se cuenta con las recomendaciones de la subcomisión de Igualdad del Congreso y del comité de expertos que ha asesorado al Ejecutivo en esta materia.- Soledad Cabezón, secretaria de Igualdad del PSOE, manifestó su sorpresa ante la postura de las mujeres del Partido Popular, pues, según indicó, «no es la sumisión lo que queremos las mujeres, sino opinar y decidir libremente, sin tutelas varolines impuestas». - Otras Voces Feministas apoya que jóvenes de 14 años aborten sin consentimiento paterno con una autorización judicial que determine la madurez y capacidad de la menor, al tiempo que comparte que las mujeres de 16 años puedan hacerlo sin ningún tipo de autorización, como ha propuesto el Comité de Expertos del Ministerio de Igualdad.- La Red Estatal de Organizaciones Feministas, integrada por más de 200 asociaciones de mujeres, ha presentado una campaña a favor de la nueva ley del aborto que pretende combatir el «tremendismo» de la Conferencia Episcopal y la «esquizofrenia» del PP. - Un grupo de científicos españoles ha rechazado el «uso ideológico» de la ciencia por parte de los antiabortistas ya que, aseguran, el momento en que comienza la vida humana no puede establecerse mediante criterios científicos.