Pula punto y aparte

En uno de los parajes más bellos de Mallorca, sobre una antigua casona señorial de 1581, se levanta el Petit Hotel Cases de Pula, una delicia para los amantes del golf

El hotel se encuentra inmerso en el corazón de un campo de golf de 18 hoyos que, debido a su variedad y ubicación, resulta exigente
El hotel se encuentra inmerso en el corazón de un campo de golf de 18 hoyos que, debido a su variedad y ubicación, resulta exigente

Llegamos a Mallorca en el mes de mayo. Los naranjos y limoneros lucen impetuosos sus frutos aunque, desde el aeropuerto hasta nuestro destino, Son Servera, apenas cincuenta minutos de trayecto, el paisaje que mas llama la atención es el verde que te quiero verde de las montañas y el campo, con sus frágiles flores salvajes. Me gusta ver el campo encuadrado entre mis dedos pulgares e índices, a modo de marco, componiendo diferentes paisajes como si fueran cuadros sin movimiento o imágenes congeladas.
Y por suerte el tiempo acompaña: veintitrés grados al sol, temperatura templada y agradable, sin atisbo de nubes. En Son Servera, al nordeste de la isla donde se encuentra Pula Golf, tenemos asegurado el descanso que buscamos, entre los parques naturales del municipio y la bahía de Cala Millor. La luz es mas brillante cuando se atisba el mar. Así es Mallorca y, especialmente, la Costa de los Pinos, uno de los paisajes más bellos que he conocido: monte y mar en un pañuelo, una costa abrupta cuajada de vegetación con calas de playa de fina arena, típicamente mallorquinas.

Algaida
Mallorca es naturaleza, campo, montaña y mar, pero son más cosas. Son costumbres, fiestas y gastronomía propias de un pueblo ancestral. De camino a Son Servera, hacemos la primera parada en un delicioso restaurante, Les Quatre Vents, en Algaida, un municipio en la llanura, que conserva no sólo su nombre de origen árabe, sino las alquerías que han dado lugar a los actuales núcleos de población, en las proximidades de los cursos de agua.
Almuerzo de butifarra, camallot, frito mallorquín, tumbet y carnes a la brasa regadas con vino de la tierra. Un manjar isleño de camino hacia el Petit Hotel Cases de Pula, situado en el corazón de un campo de golf de 18 hoyos.
Los buenos conocedores de la costa este de Mallorca ya incluyen en su itinerario este singular y acogedor establecimiento. Descansar en el Petit de Pula es como realizar un viaje al pasado, pero con todas las ventajas de la comodidad y el confort actuales. El paraje es uno de los más bellos de la isla, y el hotel se ha levantado sobre una antigua casona señorial de 1581, en la que se acoge a los huéspedes con una cálida y cordial hospitalidad. Ente sus muros de piedra, al estilo de las grandes casonas feudales del medievo mallorquín, se distribuyen diez coquetas habituaciones de nombres tan mediterráneos como «Olivereta», «Gerdera», «Magrana», «Sa Rosa», «Pauma», «Salvia», «Herba Sana», «Garlanda», «Carlina» y «Mata Verde».
Desde cualquiera de las ventanas de Pula se respira el mar de Cala Millor, Cala Bona, Sa Coma, Canyamel, Cala Agulla, Cala Mesquida, Cala Torta, Cala Mitjana o la Costa de los Pinos, algunas de ellas en enclaves turísticos y otras en entornos naturales casi sin colonizar. En sus playas encontramos restaurantes de alta gastronomía, acristalados y con terrazas al aire libre como La Cabaña o Sa Punta. A tan sólo diez minutos en coche podemos visitar el castillo de Capdepera y Cala Ratjada y, un poco más allá, el bello enclave de Artá, la vieja «Almudaina» donde se encuentran importantes restos de la época romana y de la ocupación musulmana. Un album de bellos recuerdos...
De vuelta, en el Petit nos espera la sauna, el baño turco, la ducha escocesa, el hidromasaje o la piscina cubierta con chorros de lluvia. Quienes busquen el golf, aquí encuentran su campo, escenario de importantes eventos. Su diseñador, José María Olazábal ha dicho de Pula Golf que «debido a su variedad es un campo donde hay que saber manejar la bola; su ubicación, donde sopla el viento de forma cotidiana, lo hace todavía más exigente». El conjunto es un paraíso.
El día lo terminamos en el Café de Pula, para cenar plácidamente o tomar una copa con vistas panorámicas al campo de golf. Es el rato más relajado de la jornada. Una gozada para el alma y los sentidos.


Cómo llegar. La aerolínea Air Europa une Madrid con Palma de Mallorca desde 46 euros el trayecto. Iberia también vuela entre ambas capitales desde 45 euros.
Dónde alojarse. El Petit Hotel Cases de Pula cuenta con diez habitaciones y campo de golf. Reservas en el teléfono 971 56 74 92.
Más información. En la Consejería de turismo de Baleares: color="#0000ff"

 

IDEAL PARA DESCONECTAR

«Rodeado de la naturaleza propia de distintos parques naturales, el alojamiento se encuentra en una de las zonas más bellas de Mallorca», explica Juan Villa, director del Petit Hotel Cases de Pula. El viajero que llega hasta este rincón de la isla se topa con un amplio abanico de posibilidades para disfrutar de unos merecidos días de descanso. «Sol y playa, ocio, principalmente deportivo, cultura y entretenimiento son algunas de las opciones. Sin olvidar lugares como Capdepera y San Llorenç des Cardassar, visitas obligadas, así como Cala Millor y Cala Torta, especialmente bonitas e idóneas para desconectar», detalla Villa. Pero, sin duda, el deporte estrella en Pula es el golf, ya que «no hace falta desplazarse del hotel para disfrutar de esta actividad. Y, después de una partidita, nada como tomarse una paella», recomienda el director del hotel.