Redada en la Cañada Real

La Razón
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MADRID- Si ayer le tocó sufrir un atasco monumental en la carretera de Valencia a la altura del desvío de Valdemingómez, sepa que la causa no era otra que los controles que la Policía Municipal realiza de forma periódica en el supermercado de la droga sito en un sector de la Cañada Real Galiana.

Durante varias horas, alrededor de medio centenar de agentes pararon a más de 200 coches que circulaban por la vía agropecuaria. En el mejor de los casos se les pedía la documentación y se les abría el maletero para dejarles marchar tras comprobar su filiación. A los que creían conveniente les bajaban del vehículo y les cacheaban.

La fuerte presencia policial no interrumpió las ganas de fiesta de los vendedores que amenizaron la gélida tarde con música flamenca. A la pregunta «¿mucha policía no?» una de las matriarcas gitanas contestaba «¡Uy madre si son! Y con el frío que hace». «Estos ni con hielo se marchan», soltó un joven al que los municipales le inspeccionaron incluso el interior de sus calcetines. «Calzo un 43», le explicaba a los agentes. Este chico viajaba en un coche del que salieron dos niños y dos mujeres, una de ellas embarazada. A todos les cachearon, también a los más pequeños que ni se inmutaban al ver a los chicos y chicas de las esposas revisarles los bolsillos. A las féminas se las llevó una policía detrás de una furgoneta para proteger su intimidad a la hora de buscar mercancía entre sus ropas. Nada.

Pero el mono no entiende de redadas así que los que por alguna razón no podían acceder a la Cañada optaron por dejar los coches e intentar la búsqueda de la dosis a pie. Lo que originó una pequeña peregrinación por la carretera.

A eso de las siete de la tarde, los municipales desaparecieron para tranquilidad del vecindario. Los agentes detuvieron a una persona y, aunque no recuperaron ningún coche robado, sí que paralizaron unos cuantos, según fuentes del dispositivo. Ahora, sólo queda esperar a que caigan las hojas del calendario para que los vuelva a repetirse la escena en La Cañada.